Rosa Amalia Almendares Rosales, una vida de servicio y vocación solidaria en Olanchito

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En Olanchito hay nombres que no necesitan estridencias para perdurar. Son nombres que se pronuncian en voz baja, en gratitud, en la memoria de una ciudad que reconoce a quienes han hecho del servicio una forma de vida. Rosa Amalia Almendares Rosales es uno de ellos.

Nacida el 28 de julio de 1951, Rosa Amalia creció en el seno de una de las familias más respetadas de la ciudad cívica. Hija de don Plácido Almendares Cárcamo (QDDG), recordado cariñosamente como don Pacho Almendares, y de doña Purificación Rosales de Almendares (QDDG), doña Purita, heredó de sus padres un profundo sentido de responsabilidad social, solidaridad y amor por Olanchito.

Formó parte de una familia que dejó huella en la educación, el arte y la vida pública del municipio. Es hermana de Víctor Almendares Rosales, del pintor nacional Sergio Almendares Rosales (QDDG), del profesor Luis Almendares Rosales, así como de Luisa Ondina Almendares Rosales (QDDG), educadora de generaciones, y de Ana Almendares Rosales de Meléndez (QDDG), secretaria comercial.

Un legado familiar marcado por el trabajo honesto y el compromiso con la comunidad.

Rosa Amalia realizó sus estudios primarios en la escuela José Cecilio del Valle y los secundarios en el Instituto Francisco J. Mejía, instituciones que forjaron su vocación de servicio.

Posteriormente cursó estudios superiores en Enfermería, profesión que abrazó no solo como oficio, sino como misión.

Ejerció su labor en el Instituto San Martín de Porres, donde se desempeñó en el área de enfermería, destacándose por su trato humano y su entrega a los pacientes. Sin embargo, su vocación trascendió los muros.

A lo largo de su vida, Rosa Amalia ha sido una dama incansable en el trabajo filantrópico, participando activamente como voluntaria de la Cruz Roja, brindando apoyo en momentos de mayor vulnerabilidad: sismos, inundaciones, tormentas y huracanes. Su compromiso también la llevó a colaborar con CODEM y COPECO, siempre presente cuando la emergencia lo demandaba.

Paralelamente, se ha destacado como activista en favor de los derechos de las mujeres y la equidad de género, así como defensora de los derechos humanos de la niñez y de los adultos mayores. Su activismo no ha sido de discursos, sino de acciones concretas y silenciosas.

Rosa Amalia ha colaborado en maratones solidarias y campañas comunitarias en apoyo al asilo de ancianos, guarderías infantiles, jornadas de “un juguete por un niño feliz”, el Hospital Aníbal Murillo, el Cuerpo de Bomberos y múltiples organizaciones de servicio social.

Una de sus labores más nobles ha sido la visita domiciliaria a personas enfermas, a quienes brinda asistencia gratuita, palabras de aliento y acompañamiento humano, convencida de que la salud también se cura con cercanía y esperanza.

Cada Navidad, junto a su familia, mantenía vivo un legado heredado de su madre: agasajar a los recolectores de desechos sólidos municipales, reconociendo la dignidad de quienes realizan uno de los trabajos más humildes y esenciales de la ciudad. Un gesto sencillo, pero cargado de humanidad.

Además de su vocación social, Rosa Amalia es amante de la poesía. Escritora de versos íntimos y sensibles, firma sus obras inéditas con el seudónimo de “Rosal”, encontrando en la palabra escrita otra forma de sanar y acompañar.

Madre de Luis Alonso Rivera Almendares y Rosa Idalia Rivera Almendares, Rosa Amalia es descrita por quienes la conocen como una mujer luchadora, entusiasta, alegre, cariñosa, dinámica y profundamente humana, alguien que sonríe incluso en los momentos más difíciles de la vida.

Sin lugar a dudas, Rosa Amalia Almendares Rosales es una gran hija de Olanchito. En El Comejamo destacamos su trayectoria como ejemplo de compromiso, sensibilidad y amor por la comunidad. A esa mujer solidaria, incansable y —como ella misma se define— amante del rock and roll, nuestro respeto y reconocimiento.