“Me voy satisfecha de haber servido”: balance de gestión en el Hospital Aníbal Murillo Escobar

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Olanchito, Yoro.— A pocos días de concluir su período al frente de la administración del Hospital Aníbal Murillo Escobar, Guadalupe Ocampo, administradora del centro asistencial, asegura retirarse con un sentimiento de satisfacción tras una gestión marcada por mejoras estructurales, optimización de espacios y avances en las condiciones de atención a los pacientes, pese a las limitaciones presupuestarias.

En conversación con www.elcomejamo.com Ocampo hizo un repaso de los principales logros alcanzados y de los desafíos que quedan pendientes para la próxima administración hospitalaria.

—¿Con qué balance cierra su gestión al frente del hospital?

—Me voy satisfecha. Hemos logrado cambios importantes que eran necesarios y urgentes. Trabajar en un hospital implica tomar decisiones inmediatas, porque aquí no se puede postergar nada: se trata de salvar vidas.

—Uno de los cambios más visibles ha sido la ampliación de las oficinas administrativas. ¿Qué se logró concretamente?

—Se concluyeron las oficinas de la segunda planta; únicamente está pendiente la instalación del cielo falso. Ya tenemos personal laborando en esa área, lo que representa un gran alivio, porque las oficinas administrativas estaban completamente saturadas.

—¿Cómo queda el hospital en materia de climatización y condiciones físicas?

—Actualmente tenemos el 98% de las salas climatizadas, gracias a fondos recuperados. Aunque los ingresos disminuyeron en el último año, se logró invertir en mantenimiento y recuperación de los sistemas existentes, mejoramos el cerco perimetral. Además, dejamos la mayoría de las salas y el edificio prácticamente pintados en su totalidad, porque nuestros pacientes merecen ser atendidos en un lugar limpio y acondicionado.

—También se ejecutaron obras de conexión interna. ¿Qué impacto tuvo eso en la atención?

—Conectamos la sala 1807 con el hospital mediante un pasillo techado. Antes, cuando trasladábamos pacientes en camillas, teníamos que pasar por tierra y, si llovía, se mojaban. Hoy ese problema está resuelto y el área quedó funcional y estéticamente adecuada.

—¿Qué proyectos quedaron pendientes?

—Hace falta mucho por hacer. Teníamos planificado construir un tercer quirófano, ampliar áreas de consulta, extender la emergencia. Son proyectos necesarios. Sin embargo, confío en que el nuevo director hospitalario, conociendo su capacidad y compromiso, dará continuidad y mejorará en gran medida estas instalaciones.

—¿Cómo han impactado los cambios en los ingresos del hospital?

—Los ingresos bajaron, principalmente porque muchos pacientes ya no compran medicamentos en el hospital y dejaron de pagar los cinco lempiras que antes se cobraban. Aun así, los ingresos promedio rondan los 200 mil lempiras mensuales, con los cuales hemos podido realizar estos pequeños pero significativos cambios.

—¿Con qué mensaje se despide de esta etapa?

—Me voy tranquila y agradecida por la oportunidad de servir. Este hospital es un espacio donde las decisiones no se postergan; se toman, porque cada acción impacta directamente en la vida de las personas.

La salida de Ocampo marca el cierre de una etapa administrativa en el principal centro asistencial de Olanchito, en un contexto donde los retos financieros y de infraestructura continúan siendo prioritarios para garantizar una atención digna y oportuna a la población.