En la Colonia Las Brisas, a tres cuadras al este del kínder Celia, una cocina familiar se ha convertido en el corazón de un emprendimiento que hoy despierta el apetito —y la admiración— de muchos Comejamos. Se llama Carnitas Vilo, y detrás de ese nombre hay historia, sacrificio y fe.

Pero… ¿cómo comenzó todo?
¿Quiénes están detrás de Carnitas Vilo?
Detrás del aroma a cerdito tierno frito están Yoselin Pamela Garay y Virgilio Josué Cruz Soto, dos jóvenes esposos que decidieron apostarle al trabajo propio. Desde su casa, acondicionaron su cocina para atender pedidos que, según cuentan, comienzan a llegar puntualmente al mediodía.
“Ella es la que cocina, yo la apoyo en los envíos y pedidos… y gracias a Dios nos está yendo muy bien”, relata Virgilio, a quien muchos conocen simplemente como “Vilo”.

¿Qué hace especiales sus carnitas?
No se trata solo de cerdo frito. Se trata de cerdito tierno, criollo, producido por ellos mismos en su propiedad.
Cada fin de semana, la pareja se dedica a la porqueriza, donde seleccionan cuidadosamente los animales que serán preparados durante la semana. Ese control del proceso —desde la crianza hasta la cocina— les permite ofrecer una carne fresca, suave y de sabor auténtico.
El plato estrella incluye:
• Cerdito tierno frito
• Tajadas de guineo doradas
• Deliciosa cebolla preparada
• Rodajas de queso
Una combinación ideal para reuniones familiares, encuentros entre amigos o simplemente para darse un gusto bien catracho.

¿Dónde y cómo se puede ordenar?
El emprendimiento funciona exclusivamente para llevar, lo que ha permitido organizar mejor la producción desde casa.
Ubicación: Colonia Las Brisas, 3 cuadras al este del kínder Celia.
Pedidos al: 9476-8384
Atención: De lunes a viernes.
Las bandejas salen constantemente de la vivienda familiar, cargadas de sabor y esfuerzo.

¿Esperaban tanto apoyo?
“Jamás esperé tanto apoyo”, confiesa Vilo. “Sin duda se debe a nuestros amigos y a la bendición de Dios”.
Y es que, según cuentan, hay días en que la cocina no descansa. Los pedidos se acumulan y el movimiento es constante. Lo que comenzó como una idea para salir adelante hoy se ha convertido en un ejemplo de emprendimiento joven en Olanchito.
Más que carnitas, una historia de esfuerzo
En tiempos donde muchos buscan oportunidades fuera, esta pareja decidió mirar hacia adentro: hacia su casa, su tierra y sus propias manos.
Carnitas Vilo no es solo un negocio de comida. Es una muestra de que cuando el trabajo se mezcla con disciplina, fe y apoyo de los amigos, los resultados pueden ser tan satisfactorios como el crujir de una buena tajada recién salida del aceite.
En Olanchito, el aroma ya es inconfundible. Y todo indica que esta historia apenas comienza.




