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Año y medio después, el transformador de 50 megavatios de Coyoles Central sigue sin conectarse y Olanchito sigue pagando los apagones

El equipo fue instalado en la subestación hace más de dieciocho meses. Nunca fue energizado. Los documentos de la ENEE registran al menos dos intentos fallidos de conexión, los apagones continúan

Olanchito, Yoro. — Está ahí. En la subestación de Coyoles Central, a pocos kilómetros de Olanchito, descansa un transformador de potencia de 50 megavatios que en algún momento fue presentado como la solución que el municipio esperaba desde hace años.

Llegó, lo instalaron, se tomaron fotos y lo anunciaron. Lo que nunca hicieron fue conectarlo. Desde entonces, el aparato ocupa espacio, acumula polvo y representa, con una elocuencia que ningún discurso político podría igualar, todo lo que está mal en la gestión energética hondureña: se invierte en hierro, pero no en voluntad.

Más de un año y medio ha transcurrido desde que el equipo fue colocado físicamente en la subestación. Durante ese tiempo, los barrios y colonias de Olanchito han continuado soportando los mismos apagones de siempre: el recalentamiento de las líneas de distribución cuando sube la temperatura, los bajones de voltaje que queman electrodomésticos, las interrupciones nocturnas que nadie anuncia y que nadie explica con honestidad.

La causa no es misteriosa. Nunca lo fue. Es la falta acumulada, durante años, de inversión real en el sistema de transmisión y distribución  y el transformador parado en Coyoles Central es el símbolo más concreto de esa negligencia.
Los documentos revelan al menos dos intentos de conexión que no se completaron

La ENEE no ha guardado completo silencio sobre el asunto. Los registros de cortes programados publicados por la estatal revelan que el 1 de febrero de 2025 se anunció un apagón en Olanchito y decenas de comunidades del municipio bajo la justificación de “energización de transformador” en Coyoles Central. El corte llegó. La energización, al parecer, no se completó: los problemas eléctricos en la zona persistieron exactamente igual.

Cinco meses después, el 7 de julio de 2025, la historia se repitió con llamativa exactitud. La ENEE volvió a publicar cortes programados para Olanchito y sus aldeas — Carril, Medina, Chorreras, Tejeras, Santa Bárbara, Tacualtuste, Las Minas, San Dimas, San Juan, San Jerónimo, Santa Cruz, Arenal, Teguajal, El Potrero, San Lorenzo y una veintena de comunidades más  argumentando nuevamente “labores de mantenimiento y energización de un nuevo transformador en la subestación Coyoles Central”. Los vecinos se quedaron sin luz durante horas. El transformador siguió sin operar.

Dos fechas de corte, dos promesas implícitas, ningún resultado visible. Lo que queda de esos anuncios es exactamente lo que queda de la mayoría de las promesas energéticas en Honduras: una nota de prensa que ya nadie recuerda y un problema que sigue ahí, intacto.
“Un transformador instalado pero no conectado no mejora nada. Es un gasto que duerme mientras la gente paga la factura de su propio abandono.”

La improvisación tiene nombre y apellido — pero nunca consecuencias

El gobierno anterior dejó constancia de su desorden en este asunto con una nitidez poco habitual. Instalar un transformador de 50 megavatios en una subestación sin completar su conexión a la red no es una omisión técnica menor: exige decisiones en cascada, desde la ingeniería de la conexión hasta la coordinación con el Centro Nacional de Despacho de la ENEE.

Que ese proceso se haya interrumpido o nunca haya comenzado de verdad apunta a algo que en Honduras tiene nombre preciso: improvisación con anuncio. Se inaugura lo que está físicamente presente; lo que requiere trabajo técnico sostenido, coordinación interinstitucional y seguimiento, eso se deja para después. Y después, en el vocabulario político hondureño, generalmente significa nunca.

El Plan de Expansión de la Red de Transmisión 2024-2033 de la propia ENEE identifica a la subestación Coyoles Central como nodo crítico del sistema eléctrico del norte del país y contempla proyectos de refuerzo en la línea Arenales-Coyoles Central y la conexión Coyoles Central II-San Isidro. Es decir, la necesidad energética del corredor Olanchito-Coyoles está documentada técnicamente desde hace años en los propios archivos de la institución. Lo que falta no es el diagnóstico. Lo que falta es alguien que lo ejecute.

No basta con un transformador: la red de distribución también está colapsada

Sería demasiado sencillo y demasiado cómodo para las autoridades reducir el problema energético de Olanchito a ese transformador parado en Coyoles. La realidad es más compleja y más cara. Las líneas de distribución que alimentan los barrios y colonias del municipio llevan años operando al límite de su capacidad.

En verano, cuando la demanda sube y el calor castiga los conductores, el recalentamiento es inevitable. Los apagones no son caprichos del sistema: son la respuesta física de una infraestructura que nunca fue reemplazada a tiempo.

Faltan transformadores en los barrios. Faltan cambios de conductores en circuitos que deberían haberse renovado hace una década.

Falta, en definitiva, inversión real en la parte del sistema eléctrico que toca directamente a los abonados. Conectar el transformador de Coyoles Central es urgente y necesario aliviaría la presión en los circuitos que alimentan  Yaguala, CIEHSA, y sería el primer paso hacia la futura conexión con Comejamo 1. Pero hacerlo sin atacar simultáneamente la red de distribución sería como reparar el grifo principal de una casa cuyas tuberías internas están podridas.

Lo que El Comejamo exige al gobierno actual:

Enviar técnicos especializados de la ENEE para evaluar el estado del transformador de 50 MVA en Coyoles Central y establecer un cronograma público, concreto y con fecha, para su energización definitiva. Paralelamente, presentar un plan de inversión para la renovación de líneas de distribución y la instalación de transformadores en los barrios y colonias de Olanchito. Cuatro meses de gobierno son suficientes para haber iniciado esa gestión. No hay más excusas.

Los abonados de Olanchito no piden un milagro. Piden lo que llevan años pagando en su factura mensual: un servicio que funcione. El transformador de Coyoles Central ya está comprado, ya está instalado, ya está físicamente en su lugar. Solo falta lo más difícil en Honduras: que alguien haga su trabajo hasta el final.

Cronología del transformador que nadie conectó

Finales de 2024
El transformador de 50 MVA es instalado físicamente en la subestación de Coyoles Central. El gobierno anterior lo anuncia como mejora para el servicio eléctrico de Olanchito y la zona norte de Yoro.

1 de febrero de 2025 Sin resultado
La ENEE programa cortes en Olanchito y comunidades del municipio por “energización de transformador” en Coyoles Central. Los apagones se ejecutan; la conexión no se completa.

7 de julio de 2025 Sin resultado
Segundo intento documentado. La ENEE anuncia nuevos cortes por “energización de nuevo transformador en subestación Coyoles Central”. Más de 22 aldeas de Olanchito quedan sin luz. El transformador sigue sin operar.

Febrero 2026
Inicia el actual gobierno. El Comejamo documenta la situación y exige intervención técnica urgente.

Junio 2026 — hoy Pendiente
Cuatro meses después, el transformador permanece sin conectar. No hay cronograma oficial ni declaración pública de la ENEE sobre Coyoles Central.

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