OLANCHITO, Yoro. Roberto Chavarría pudo guardar silencio ante el hombre armado que amenazaba a quienes estaban dentro del Minisúper Rosmery. En cambio, intentó calmarlo. “Tranquilo, hermanito, tranquilo”, le habría repetido mientras el asaltante advertía que podía cometer una masacre.
Lo que parecía un intento por evitar una tragedia terminó de la peor manera: el atacante abrió fuego contra Chavarría, quien murió posteriormente en el Hospital Aníbal Murillo Escobar.
La secuencia, según la información conocida hasta ahora, quedó registrada por cámaras de seguridad del establecimiento y podría convertirse en una pieza importante para que los investigadores reconstruyan el crimen e identifiquen al responsable.
El hecho ocurrió cuando un individuo ingresó al negocio y comenzó a exigir dinero mientras amenazaba a las personas presentes. En medio de la tensión, Chavarría habría mantenido una actitud serena e intentado persuadir al hombre para que se tranquilizara y evitar que alguien resultara herido.
Pero la situación cambió en cuestión de segundos.
De acuerdo con el video que circula, el atacante disparó contra Chavarría. La víctima cayó herida y posteriormente fue trasladada de emergencia al Hospital Aníbal Murillo Escobar, donde se confirmó su fallecimiento.
Otra persona resultó herida durante el episodio y también recibió asistencia médica. Los primeros informes indican que se encuentra fuera de peligro.
Las autoridades investigan ahora el material de videovigilancia y otros indicios recopilados para establecer la identidad del atacante, determinar si actuó acompañado y reconstruir su ruta de escape.
El crimen ha provocado particular indignación porque, de acuerdo con la versión preliminar de lo ocurrido, Chavarría no estaba enfrentándose físicamente al agresor: intentaba contener una situación que amenazaba con poner en peligro a varias personas.

En una ciudad golpeada durante los últimos días por una sucesión de hechos violentos, las palabras atribuidas a Chavarría antes de ser atacado han quedado como la parte más estremecedora de la historia: “Tranquilo, hermanito, tranquilo”. Minutos después, Roberto Chavarría ya luchaba por su vida.

