ROATÁN, ISLAS DE LA BAHÍA.— Durante más de un año, una parte importante de las respuestas sobre la tragedia del vuelo LNH-018 permaneció en el fondo del Caribe. Ahora, buzos especializados, expertos internacionales y personal de la Fuerza Naval de Honduras trabajan para recuperar piezas clave del avión de Lanhsa que podrían ayudar a reconstruir los últimos minutos de una tragedia que dejó 12 personas muertas.
Las operaciones se desarrollan en aguas de Roatán, donde permanecen restos de la aeronave BAe Aerospace Jetstream 32, matrícula HR-AYW, accidentada el 17 de marzo de 2025, pocos minutos después de despegar del Aeropuerto Internacional Juan Manuel Gálvez.
Entre los componentes que se busca recuperar se encuentran los motores y equipos de registro de la cabina, piezas consideradas importantes para los análisis técnicos que buscan establecer qué ocurrió con la aeronave desde el momento del despegue hasta su caída al mar.
El vuelo LNH-018 acababa de abandonar Roatán cuando ocurrió el accidente. La aeronave terminó precipitándose al mar, desencadenando inmediatamente un operativo de emergencia y rescate.
El saldo fue devastador: 12 pasajeros y tripulantes perdieron la vida.
Desde entonces, una de las grandes preguntas permanece abierta: ¿qué provocó que el avión se precipitara pocos minutos después de despegar?
La respuesta podría estar precisamente entre los restos que permanecieron sumergidos.
Esta semana, el escenario de aquella tragedia volvió a tener movimiento. Equipos especializados descendieron al área donde se encuentran partes de la aeronave para desarrollar una compleja operación de localización y extracción.
En los trabajos participan buzos especializados, expertos internacionales y miembros de la Fuerza Naval de Honduras, quienes buscan recuperar componentes que posteriormente puedan ser sometidos a análisis técnicos.
La operación representa un nuevo capítulo dentro de la investigación. No se trata únicamente de sacar restos del avión: algunas de esas piezas podrían conservar información o evidencias capaces de ayudar a determinar la secuencia de acontecimientos que terminó con la caída del vuelo.


A más de un año del accidente, el paso del tiempo no ha cerrado todas las preguntas.
Para las familias de quienes murieron aquella tarde, conocer las causas representa también la posibilidad de comprender por qué un vuelo que apenas comenzaba terminó convertido, en cuestión de minutos, en una de las tragedias aéreas más dolorosas ocurridas recientemente en Honduras.
Cada parte recuperada será parte de un rompecabezas técnico que deberá ser estudiado por especialistas antes de establecer conclusiones.

