Atlántida, Yoro y Colón concentran alarmante número de casos de VIH en Honduras: Olanchito entre los municipios más afectados

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Litoral Atlántico — La epidemia del VIH sigue siendo un desafío de salud pública en el país, y su distribución geográfica revela una preocupante concentración en la zona norte.

Según datos oficiales del sistema de vigilancia epidemiológica, los departamentos de Atlántida, Yoro y Colón se encuentran entre los cinco más afectados por el virus en Honduras, acumulando entre los tres más de 9,300 casos desde que se detectaron los primeros contagios en 1985.

Hasta enero de 2025, Honduras registra un total acumulado de 43,190 casos de VIH, con un promedio actual de 97 nuevas infecciones mensuales, lo que indica que la transmisión del virus continúa activa, especialmente entre la población joven.

La distribución por departamentos sitúa a Cortés a la cabeza con 15,451 casos, seguido por Francisco Morazán (8,769), Atlántida (4,470), Yoro (2,622) y Colón (2,229).

Estos cinco territorios representan el 78% del total nacional, lo que evidencia una alta concentración de la epidemia en la zona norte y caribe del país.

En el caso específico del departamento de Yoro, el municipio de Olanchito destaca por un preocupante repunte de casos, ubicándose como el segundo municipio con más casos de VIH/SIDA, solo superado por El Progreso.

El virus está afectando principalmente a jóvenes entre 14 y 30 años, lo que pone en evidencia la necesidad urgente de redoblar los esfuerzos de prevención, educación sexual integral y acceso a pruebas rápidas en los centros de salud locales.

La situación en Atlántida y Colón no es menos alarmante. Ambas regiones, con altas tasas de movilidad humana, turismo, y contextos socioeconómicos vulnerables, presentan condiciones que favorecen la propagación del virus, especialmente en comunidades costeras donde el acceso a servicios de salud y educación sigue siendo limitado.

Frente a este panorama, organismos de salud y organizaciones comunitarias hacen un llamado al gobierno y a las autoridades sanitarias a fortalecer las campañas de prevención, garantizar el acceso a tratamiento antirretroviral, y combatir el estigma que aún persiste en torno al VIH, lo cual muchas veces aleja a las personas de los servicios de detección temprana y atención integral.

La realidad es clara: el VIH no ha desaparecido, y los datos revelan que sigue golpeando con fuerza a sectores específicos de la sociedad. La única respuesta efectiva pasa por la educación, la inclusión y una política de salud pública que priorice a los más vulnerables.