“Caminé sin saber si iba a salir con vida”: doña Martha relata cómo escapó de sus secuestradores en Olanchito

Locales

Olanchito, Yoro. — “Salí cuando todavía estaba oscuro… no sabía si iba a lograrlo”, recuerda doña Martha Martínez Cruz, de 92 años, al relatar las horas más largas de su vida, tras haber permanecido secuestrada montaña adentro en una vivienda deshabitada arriba de la aldea de Carboneras, en la zona de Valle Arriba.

Según su testimonio, fue durante la madrugada cuando logró escapar del lugar donde cuatro individuos la mantenían retenida desde hacía más de 24 horas, mientras exigían a sus familiares el pago de tres millones de lempiras a cambio de su liberación.

La oportunidad se presentó cuando los captores, al verse rodeados por más de una veintena de vecinos organizados y fuertemente armados, junto a elementos de la Policía Nacional Preventiva, abandonaron el inmueble donde la tenían cautiva.

“Ellos salieron corriendo… me dejaron encerrada, pero en ese momento pensé que era el momento”, relata. A pesar de no contar con visión en uno de sus ojos y de tener dificultades para caminar, logró salir del lugar y adentrarse en el bosque en busca de ayuda.

Durante su huida, asegura que escuchaba voces que la llamaban por su nombre, pero el temor a que se tratara de sus propios secuestradores que habían regresado la obligó a permanecer en silencio. “Oía que gritaban ‘¡Martha!’… pero yo no respondía, me escondía entre los árboles porque tenía miedo que fueran ellos”, contó.

En lugar de intentar regresar a su vivienda, doña Martha optó por dirigirse hacia la aldea de Carboneras, una comunidad cercana al caserío donde reside, por temor a que sus captores estuvieran esperándola en el camino hacia su casa.

Fue hasta las primeras horas de la mañana cuando vecinos, amigos y familiares que participaban en su búsqueda lograron encontrarla caminando en la parte alta de San Lorenzo, sana y salva, gracias —según ella misma— al conocimiento que tiene de la zona donde ha vivido durante años.

“Solo quería llegar donde hubiera gente… no sabía si lo iba a lograr, pero seguí caminando”, concluyó doña Martha visiblemente afectada por el momento.