Tegucigalpa, Honduras. — Un eclipse lunar podrá observarse este martes desde el territorio de Honduras, ofreciendo a los aficionados a la astronomía la oportunidad de presenciar uno de los fenómenos más llamativos del calendario celeste.

De acuerdo con proyecciones astronómicas, el evento iniciará, cuando la Luna comience a entrar en la penumbra terrestre. La fase parcial será visible aproximadamente a partir de las 8:00 p.m., mientras que el punto máximo del eclipse se registraría cerca de las 10:30 p.m., momento en el que el satélite natural podría adquirir un tono rojizo característico, conocido popularmente como “Luna de Sangre”.
Un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite. A diferencia de los eclipses solares, este fenómeno puede observarse a simple vista sin necesidad de protección especial para los ojos, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.
Durante el punto máximo, la Luna puede adquirir un color rojizo debido a la refracción de la luz solar en la atmósfera terrestre, fenómeno que filtra las longitudes de onda azules y permite que predominen los tonos rojizos.
Según el calendario astronómico, este no será el único evento lunar del año. Se prevé que en los próximos meses ocurran otros eclipses, aunque no todos serán totales ni necesariamente visibles desde Honduras. Algunos podrían ser parciales o penumbrales, dependiendo de la alineación entre el Sol, la Tierra y la Luna.
Especialistas recomiendan observar el fenómeno desde zonas con poca contaminación lumínica y cielos despejados para apreciar mejor el cambio de tonalidad y las distintas fases del eclipse.
Durante la fase total del eclipse ocurre lo que popularmente se conoce como “Luna de Sangre”, un fenómeno en el que la Luna adquiere un tono rojizo intenso. Este color no se debe a que la Luna cambie físicamente, sino a un efecto óptico: cuando la Tierra bloquea la luz directa del Sol, parte de esa luz atraviesa la atmósfera terrestre, donde las longitudes de onda azules se dispersan y los tonos rojos y anaranjados se curvan y proyectan sobre la superficie lunar.
Es el mismo principio que produce los atardeceres rojizos en la Tierra, solo que en este caso la sombra del planeta actúa como un filtro natural que tiñe la Luna de rojo durante algunos minutos.

