El legado de Ilamapa que mantiene vivo el pasado del tren en Honduras

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Jutiapa. Resistió el paso del tren y por hoy sigue firme siendo útil para los locales. Este puente del ferrocarril en la aldea de Ilamapa, continúa retando al tiempo, aunque ya sus durmientes y rieles no tienen el desgaste de las locomotoras, que a diario pasaban por aquí con pasajeros y productos entre La Ceiba y el Valle del Aguán.

La estructura de madera está intacta, su altura causa impresión. Ya solo el ruido de la quebrada que cruza, es lo que invade este sitio, donde el rugido de esas pesadas máquinas dominaron el eco de esta ruta de hierro que atravesó la montaña Nombre de Dios por el municipio de Jutiapa.

Es Ilamapa, de los pocos pueblos, que han logrado conservar una parte de esa historia, que jamás volvió a rodar. Ese camino dominado por esas gemelas, que llevaron desarrollo e impulsaron economía, hoy apenas se distingue.

Tornillos, tornapuntas, pilares; vigas, traviesas y rieles, siguen dándole forma a este puente, teñido entre un marrón y verde añejo, y eso cuenta los años que lleva en pie.

Es tramo con mucha nostalgia; también de vértigo, pues su altura no deja de hacer sentir esa sensación a los extraños.

Esas piezas de madera de ocote, encajadas por la ingeniería de aquel entonces, hablan de aquella época donde su uso fue determinante para que esas gemelas de hierro se extendieran por todo el litoral atlántico y el Valle del Aguán, regiones dominadas por ríos y quebradas.

Para los habitantes de Ilamapa, este puente es un gran legado que han escogido conservar, pues el tren representó un época determinante para esta aldea, al ser un centro estratégico por aquel entonces, cuando la transaccional bananera extendió su ruta de hierro hacia el Valle del Aguán en los años cuarenta. El tren dejó de circular por esta zona en la década del 80.