Tegucigalpa, Honduras | El gobierno de Estados Unidos advirtió este sábado que habrá “graves consecuencias” para quienes intenten anular de manera ilegal los resultados de las elecciones generales en Honduras, luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) certificara oficialmente los comicios.

En un pronunciamiento del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental, Washington subrayó que las “voces de 3.8 millones de hondureños han hablado”, y remarcó que cualquier acción orientada a desconocer la voluntad popular expresada en las urnas carece de legitimidad y tendrá repercusiones.
“El pueblo hondureño merece una transición pacífica del poder”, señaló el mensaje, en el que además se rechazó de forma categórica la violencia política y cualquier intento de desestabilización del proceso democrático.
El gobierno estadounidense reafirmó su respaldo al proceso electoral certificado por la autoridad electoral del país.
Asimismo, Estados Unidos expresó su disposición a trabajar con el presidente electo Nasry “Tito” Asfura, en el marco de objetivos compartidos entre ambas naciones, una señal clara de reconocimiento y legitimidad internacional al resultado de los comicios.
El pronunciamiento se produce en un clima de alta tensión política interna, luego de que el Congreso Nacional, presidido por Luis Redondo, junto con la bancada del partido Libertad y Refundación (Libre), aprobara esta semana un decreto para realizar un recuento especial de actas de las elecciones generales, una medida cuestionada por sectores políticos, jurídicos y sociales.
Dicho decreto fue sancionado por la presidenta Xiomara Castro y publicado en el Diario Oficial La Gaceta, pese a los señalamientos de que el Congreso se estaría abrogando atribuciones exclusivas del CNE, órgano constitucionalmente facultado para declarar resultados electorales.

En ese contexto, la Organización de Estados Americanos (OEA) también expresó su preocupación por lo que calificó como episodios de violencia e ilegalidad desde el ala legislativa oficialista, advirtiendo que estas acciones ponen en riesgo la democracia y la estabilidad institucional del país.
La advertencia de Washington se interpreta como un mensaje directo contra intentos de desconocer el orden constitucional, en un momento clave para la transición política en Honduras, a pocas semanas de la toma de posesión del nuevo gobierno.

