Tegucigalpa.— El presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, someterá a revisión los 16 convenios firmados por la administración saliente con la República Popular China, tras cuestionamientos por su falta de transparencia, alcance real y beneficios económicos para el país, informó este martes la diputada y designada presidencial electa María Antonieta Mejía.

Mejía explicó que la nueva administración evaluará el contenido de los acuerdos suscritos durante el gobierno de Xiomara Castro, señalando que incluso funcionarios del actual Ejecutivo han calificado dichos convenios como “aberrantes” y “asimétricos”. Entre ellos citó al ministro de Industria y Desarrollo, Fredis Cerrato, quien reconoció públicamente el desbalance estructural entre las economías de Honduras y China.
La revisión incluirá, además, el proceso iniciado para negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Pekín. Según Mejía, el acercamiento se realizó sin estudios de impacto previos. “No lo analizaron, improvisaron y no midieron las consecuencias. Esa factura ahora le toca al próximo gobierno”, afirmó, al subrayar que Asfura no avalará ningún acuerdo que no garantice ganancias claras y medibles para los hondureños.
Desde una perspectiva técnica, el economista y analista de política internacional Carlos Álvarez, consultado por este medio, advirtió que los acuerdos con potencias como China “exigen evaluaciones rigurosas de costo-beneficio, salvaguardas para sectores productivos vulnerables y mecanismos de transferencia tecnológica”. Sin esos elementos, dijo, “los países pequeños corren el riesgo de ampliar déficits comerciales, perder competitividad local y quedar atados a compromisos financieros difíciles de sostener”.
Mejía también recordó que el presidente electo ha expresado su intención de retomar el diálogo con Taiwán, lo que podría implicar una ruptura con China debido a la política de reconocimiento único que mantiene Pekín. La dirigenta lamentó que, tras la ruptura con Taipéi, Honduras perdiera su TLC con la isla, afectando mercados clave para camarón y café, dos rubros sensibles para la economía nacional.

Álvarez añadió que un eventual giro diplomático debe gestionarse con prudencia estratégica: “La política exterior tiene impactos directos en comercio, inversión y empleo. Revisar convenios no significa aislarse, sino alinear relaciones internacionales con una estrategia de desarrollo”. En ese sentido, instó a que la próxima Cancillería conduzca el proceso con datos, transparencia y consenso productivo.
El anuncio marca uno de los primeros lineamientos de política exterior del gobierno entrante y anticipa un reordenamiento de las relaciones internacionales de Honduras, en un contexto regional de competencia geopolítica y presiones comerciales crecientes.

