Tocoa, Colón – La indignación y el dolor de un hombre ante la falta de atención médica para su esposa en el Hospital San Isidro de Tocoa han vuelto a poner en el centro del debate la crisis del sistema de salud pública en Honduras.

La mujer, que sufría un sangrado vaginal, azúcar alta y un estado avanzado de obesidad, no fue atendida por la supuesta falta de médicos y enfermeros de turno.
La desesperación del esposo, quien entre lágrimas se lamentaba por no tener recursos para llevarla a una clínica privada, refleja una realidad que viven miles de hondureños cada día.
Este caso no es un hecho aislado. La precariedad en la red hospitalaria del país es un problema estructural que, pese a las promesas gubernamentales, sigue sin resolverse.
Mientras el gobierno central anuncia la construcción de un nuevo hospital, la verdadera urgencia radica en la falta de médicos especialistas y personal capacitado en los hospitales públicos existentes.
La infraestructura sin recurso humano es una solución a medias, que no responde a las necesidades inmediatas de la población.
La falta de insumos, el déficit de personal médico y la mala administración de los hospitales continúan afectando a los sectores más vulnerables, que dependen exclusivamente del sistema de salud pública.
La negligencia institucional y la ausencia de políticas efectivas para fortalecer el sistema sanitario han llevado a situaciones críticas como la vivida por esta familia en Tocoa.
El llamado de la ciudadanía es claro: es necesario un plan que garantice la contratación de médicos y enfermeros suficientes, así como el abastecimiento de insumos y equipos médicos.
La salud debe ser una prioridad real y no solo un discurso político. Mientras tanto, casos como el de esta mujer seguirán repitiéndose, evidenciando un sistema de salud colapsado y una población que se enfrenta, cada día, a la incertidumbre de no saber si recibirán atención médica cuando la necesiten.