Veinticuatro años después, el Departamento de Yoro vuelve a colocarse en el centro del poder municipal de Honduras. La posibilidad de que Juan Carlos Molina Puerto, alcalde reelecto de Olanchito, asuma la presidencia de la Asociación de Municipios de Honduras (AMHON) no es un hecho menor ni un simple relevo administrativo. Es, en esencia, una señal política y estratégica que reabre una puerta que permanecía cerrada desde 2002, cuando Óscar Orlando Burgos, entonces alcalde de Yoro, ocupó por última vez ese cargo.

Hoy, el escenario es distinto y las expectativas son mayores. Molina se perfila como el ungido del nacionalismo para suceder al actual presidente de la AMHON, el alcalde Nelson Castellanos, en un proceso que, según voces del propio municipalismo, ya parece tener consenso.
No solo cuenta con el respaldo del presidente electo Nasry Asfura, sino que su nombre ha sido mencionado públicamente por el alcalde electo de Tegucigalpa y por otros ediles del país, un gesto que revela que la decisión trasciende la política partidaria y se inscribe en una lógica de gobernabilidad municipal.
Desde 2002, la presidencia de la Asociación de Municipios de Honduras (AMHON) ha estado en manos de alcaldes provenientes de distintos puntos del país, reflejando el peso regional del municipalismo hondureño. Ese año, el cargo fue asumido por Óscar Orlando Burgos, entonces alcalde de Yoro, convirtiéndose en el último yoreño en presidir la AMHON hasta la fecha.
Años después, en 2006, la conducción de la asociación pasó brevemente a Daniel Flores Alcaldende Tela, quien ocupó el puesto, antes de ser sucedido por Carlos Miranda, alcalde de Comayagua, quien lideró la AMHON entre 2006 y 2010, en un período marcado por tensiones políticas y la defensa de la autonomía municipal.
Posteriormente, la presidencia fue ejercida por Carlos Bendeck, alcalde de Santa Lucía, quien dirigió la AMHON entre 2010 y 2014, siendo reelecto en 2012 durante una etapa compleja para la gobernanza local.
Le siguió Nery Conrado Cerrato Ramírez, alcalde de Teupasenti, Francisco Morazán, quien presidió la asociación de 2014 a 2018, impulsando la planificación y el fortalecimiento técnico de los municipios.

Entre 2018 y 2020, el liderazgo recayó en Carlos Eduardo Cano, alcalde de Campamento, Olancho, y desde 2022, la AMHON es presidida por Nelson Castellanos, alcalde de Concepción del Sur, Santa Bárbara, consolidando una etapa de mayor protagonismo del municipalismo en la agenda nacional.
La pregunta clave no es solo quién presidirá la AMHON, sino qué significa para Olanchito que su alcalde se convierta en el representante de los 298 municipios del país.
La respuesta es clara: visibilidad, influencia y oportunidad. La presidencia de la AMHON coloca a un municipio en la vitrina nacional e internacional, abriendo canales directos con organismos cooperantes, embajadas y países amigos, actores que históricamente han sido determinantes para financiar proyectos de infraestructura, saneamiento, agua potable y desarrollo ambiental.
Olanchito, una ciudad que ha arrastrado por décadas rezagos estructurales en esos mismos sectores, podría encontrarse ante una oportunidad irrepetible. Pero esa oportunidad no se materializa por inercia. Exige liderazgo, planificación y una visión que vaya más allá del beneficio político inmediato.
En ese sentido, la trayectoria de Molina —quien ha abanderado temas ambientales y de desarrollo local en su municipio— ofrece indicios de una agenda que podría alinearse con las prioridades de la cooperación internacional y del municipalismo moderno.
La suerte parece estar echada. Sin embargo, la historia enseña que los cargos no transforman realidades por sí solos. Transforman las decisiones, la capacidad de gestión y la voluntad de convertir el poder en resultados concretos.
Si Olanchito sabe leer este momento, podría pasar de ser un municipio con grandes carencias a convertirse en un referente nacional de gestión local, aprovechando una coyuntura que difícilmente se repetirá en el corto plazo.
Más que un triunfo político, la eventual presidencia de Juan Carlos Molina en la AMHON sería una prueba de madurez institucional para Olanchito y para el municipalismo hondureño. El reto está planteado. Ahora falta demostrar que esta vitrina histórica puede traducirse en soluciones reales para la gente.

