La Ceiba, Atlántida. – Efectivos del Segundo Batallón de Protección Ambiental, en coordinación con el Instituto de Conservación Forestal (ICF), identificaron esta semana una zona de al menos ocho manzanas de bosque destruido dentro del Parque Nacional Pico Bonito, en la comunidad de Tierra Fría, municipio de La Ceiba, donde el suelo fue cambiado de uso para establecer plantaciones de licha conocida también como rambután, en lo que las autoridades califican como una nueva y grave agresión contra uno de los pulmones verdes más importantes del norte de Honduras.
El fuego y la motosierra avanzaron sobre la comunidad de Tierra Fría, uno de los sectores de amortiguamiento del Parque Nacional Pico Bonito. Frondosos árboles fueron derribados y el fuego consumió lo que quedaba, destruyendo cualquier posibilidad de regeneración natural del bosque. El objetivo: preparar el terreno para la siembra de rambután, la fruta de origen tropical asiático que en años recientes se ha convertido en uno de los rubros agrícolas más rentables del norte del país.
El patrullaje de reconocimiento e inspección realizado esta semana por militares del Batallón Verde junto al ICF confirmó lo que los propios habitantes de la zona ya describían con preocupación: degradación severa del suelo y una amplia franja deforestada donde antes crecía bosque denso, ahora reemplazado por hileras de cultivo.
“Tierra Fría se llama así porque hace unos años su nombre hacía honor a la realidad todo el año. Ese ambiente desapareció. El calor ahora domina sobre los cultivos de licha.” Testimonio de pobladores locales
El Parque Nacional Pico Bonito no es ajeno a la presión humana sobre sus recursos. Con una extensión de más de 1,073 kilómetros cuadrados, el parque abarca municipios de Atlántida y Yoro —incluyendo La Ceiba, La Masica, El Porvenir, San Francisco y Olanchito— y forma parte del Corredor Biológico Mesoamericano, albergando especies amenazadas como el jaguar, el tapir y el mono cara blanca.
Sin embargo, la rentabilidad del rambután ha convertido sus bosques en un blanco atractivo para quienes ven en el cambio de uso de suelo una oportunidad económica. El ciclo es conocido: se tala, se quema, se siembra. La fruta genera ingresos. El bosque, en cambio, no vuelve.
Asentamientos humanos, cultivos ilícitos y carreteras ilegales han sido detectados en múltiples ocasiones en la zona núcleo del parque, según reportes de operaciones anteriores del mismo Batallón de Protección Ambiental, inaugurado en 2022 con una inversión de 1.2 millones de dólares precisamente para frenar este tipo de avances.

La licha o rambután se ha consolidado como uno de los cultivos de exportación con mayor crecimiento en Honduras, con asociaciones de productores activas en Atlántida que exportan la fruta a mercados especializados internacionales. Su rentabilidad es su mayor atractivo y también su mayor amenaza para los ecosistemas. Donde el bosque no tiene un valor de mercado inmediato, la fruta sí lo tiene, y esa ecuación ha empujado a agricultores a invadir áreas protegidas.
El problema de fondo es estructural: mientras no existan mecanismos efectivos que compensen económicamente la conservación del bosque en pie, la tentación del monocultivo seguirá ganando terreno literalmente sobre la selva.
Honduras perdió más de 697,000 hectáreas de bosque entre 2005 y 2020, según datos del Instituto de Conservación Forestal. El cambio de uso de suelo en áreas protegidas constituye un delito ambiental perseguible por la Fiscalía Especial del Medio Ambiente (FEMA). El Parque Nacional Pico Bonito figura como zona de protección estricta bajo la legislación hondureña.
¿Qué sigue?
Tras documentar la evidencia del daño ambiental, las autoridades militares y del ICF remitieron los hallazgos a la FEMA y a la Procuraduría General de la República. El expediente deberá determinar responsabilidades y sentar precedente sobre un tipo de destrucción ambiental que, hasta ahora, rara vez termina en condena.
Tierra Fría ya no es fría. Y mientras el nombre del lugar siga siendo una ironía, el bosque de Pico Bonito seguirá siendo el más sacrificado en nombre de la rentabilidad.

