LA CEIBA, Atlántida.- Áreas deforestadas han sido identificadas en las faldas del Parque Nacional Pico Bonito, en La Ceiba, una situación que genera preocupación entre ambientalistas y pobladores por la aparente falta de control y vigilancia en una de las zonas de mayor valor ecológico del país.
Una situación similar se ha registrado en algunos sectores del municipio de Olanchito, en el departamento de Yoro, que también forma parte del área de influencia del parque.
De acuerdo con pobladores y organizaciones ambientalistas de la zona, la ganadería extensiva, la agricultura y la migración de personas provenientes de otros departamentos que han comprado propiedades en este territorio figuran entre los principales factores que están generando estos daños, en algunos casos irreversibles, al medio ambiente.
El Parque Nacional Pico Bonito, establecido como área protegida desde 1987, cuenta con una extensión de 564.3 kilómetros cuadrados ocupa el segundo lugar en extensión entre los parques nacionales del país. El área se localiza en la cordillera Nombre de Dios y abarca los municipios de La Ceiba, El Porvenir, San Francisco y La Másica, en el departamento de Atlántida, además del municipio de Olanchito, en Yoro.

La zona forma parte del Corredor Biológico Mesoamericano y, junto con los bosques secos del Valle del Aguán, constituye una de las áreas con mayor riqueza de especies endémicas del país. El parque es además una fuente clave de agua tanto para comunidades rurales como para la ciudad de La Ceiba.
Organizaciones ambientalistas que dan seguimiento a la zona han advertido en los últimos años sobre la presión que ejercen distintas actividades productivas sobre los límites del área protegida. En las partes bajas de menor pendiente, especialmente en las faldas del pico, el bosque original ha sido en gran medida sustituido por cultivos de piña, palma africana, ganadería y caseríos, un patrón que coincide con lo observado recientemente en el sector.
A esto se suma la llegada de nuevos propietarios provenientes de otras regiones del país, que adquieren tierras dentro o cerca de la zona de amortiguamiento del parque para destinarlas a actividades agropecuarias, lo que amplía la frontera agrícola a costa de la cobertura boscosa.
Pese a que el Instituto de Conservación Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF) y organizaciones comanejadoras como la Fundación Parque Nacional Pico Bonito (FUPNAPIB) mantienen presencia en la zona, pobladores consultados coinciden en que el control y la vigilancia resultan insuficientes frente al ritmo con el que avanzan estas actividades sobre las faldas del parque.

