Bibliotecas en decadencia: el silencio que invade la Casa de la Cultura de Olanchito

Cultura

Olanchito, Yoro — La biblioteca de la Casa de la Cultura de Olanchito, un espacio que durante años fue punto de encuentro para estudiantes, docentes y amantes de la lectura, refleja hoy el deterioro silencioso que afecta a muchas bibliotecas públicas del país.

Estanterías con libros desactualizados, baja afluencia de visitantes y una limitada oferta de actividades culturales evidencian una crisis que va más allá de lo físico y alcanza la gestión y la visión institucional.

Las imágenes que acompañan esta publicación muestran un recinto que, pese a su valor histórico y simbólico para la ciudad, ya no figura entre los lugares habituales de consulta y estudio, especialmente para las nuevas generaciones.

El fenómeno no es exclusivo de Olanchito, pero en este caso resulta más visible por tratarse de un espacio cultural emblemático.

De acuerdo con educadores y especialistas en letras, la disminución del interés por las bibliotecas responde a múltiples factores. Entre ellos, el avance de la tecnología, el acceso inmediato a información digital y el cambio en los hábitos de lectura.

Sin embargo, coinciden en que estos factores no explican por sí solos el abandono, sino que se agravan ante la falta de iniciativas que reactiven estos espacios.

“La biblioteca necesita vida, movimiento, propuestas”, señaló una maestra de español jubilada con más de tres décadas de experiencia. “Antes, el estudiante venía porque el maestro lo traía y porque encontraba orientación. Hoy no hay programas, no hay motivación ni acompañamiento”.

Otra docente subrayó que la ausencia de gestión cultural activa ha sido determinante. “No se trata solo de tener libros, sino de saber cómo usarlos, cómo acercarlos a la gente. Si quienes dirigen estos espacios no impulsan proyectos de lectura, talleres o círculos literarios, la biblioteca queda relegada al olvido”.

El deterioro también tiene una dimensión presupuestaria. La falta de recursos para actualizar colecciones, mejorar la infraestructura y capacitar al personal limita seriamente el papel de la biblioteca como centro educativo y cultural. A ello se suma la escasa articulación con los centros educativos del municipio.

Para las maestras jubiladas consultadas, la recuperación de la biblioteca de la Casa de la Cultura de Olanchito aún es posible, pero requiere voluntad institucional, liderazgo y una visión moderna del rol cultural que debe cumplir.

Integrar tecnología, renovar libros, promover actividades permanentes y vincular a la comunidad educativa serían pasos clave.

“La biblioteca es la memoria viva de un pueblo”, advirtió una de las docentes. “Cuando la dejamos morir, perdemos algo más que libros: perdemos identidad y pensamiento crítico”.

La situación de la biblioteca de la Casa de la Cultura de Olanchito abre un debate necesario sobre el valor que se le otorga a la lectura y a los espacios culturales en la vida de un pueblo, en un momento en el que el conocimiento parece abundar, pero la reflexión profunda escasea.