Olanchito, Yoro — Lo que comenzó como una noche de música y competencia en el Festival Intercolegial del Instituto Francisco J. Mejía terminó convirtiéndose en una historia de fe, sacrificio y amor familiar. Yessica Paola Hernández, estudiante del Instituto San Francisco de Asís y originaria de Esquipulas del Norte, Olancho, no solo ganó el primer lugar del certamen, sino que entregó la totalidad de su premio en efectivo para trasladar de emergencia a su hermano al Hospital Aníbal Murillo Escobar de Olanchito.

La joven, visiblemente emocionada, relató que escuchar su nombre como ganadora fue una sorpresa y, al mismo tiempo, “una bendición de Dios”. En medio de una competencia exigente, destacó su preparación vocal y artística, pero asegura que su triunfo tuvo un significado mucho más profundo.
“Entendí que yo era un David venciendo a Goliat. Pensé que Dios nos había abandonado por la situación de mi hermano, pero ese momento fue una respuesta diciéndonos: estoy contigo y con tu familia”, expresó.
Su hermano, quien permanece en estado vegetativo desde hace seis meses, enfrenta un cuadro de salud delicado. Según explicó, el joven pasa períodos cortos de estabilidad antes de sufrir complicaciones como infecciones, anemia o neumonía, lo que obliga a constantes traslados al hospital.

“El proceso ha sido muy difícil, ya tocamos fondo. No tenemos nada que vender, no tenemos recursos, pero Dios ha abierto puertas”, agregó.
El dinero obtenido en el festival permitió que, esa misma madrugada, la familia pudiera organizar el traslado urgente hacia Olanchito. “A la una de la mañana llamé a mi hermana para decirle que había ganado y que al día siguiente trajeran a mi hermano, porque ya teníamos cómo llevarlo al hospital”, relató.
Sin embargo, la lucha continúa. La familia enfrenta múltiples necesidades básicas para el cuidado del paciente. Entre ellas, la adquisición de paneles solares debido a la falta de energía eléctrica en su vivienda, equipo médico como colchón de aire para prevenir úlceras, una refrigeradora pequeña para conservar alimentos, así como medicamentos, leche especializada, pañales, insumos de higiene y alimentación por sonda.

A pesar de haber obtenido reconocimientos en otros festivales, Yessica asegura que este triunfo tiene un valor distinto. “He ganado antes, pero esta bendición mi familia no la esperaba”, dijo.
Hoy, mientras su hermano permanece hospitalizado en Olanchito gracias a ese gesto de amor, la historia de Yessica se convierte en un símbolo de solidaridad en medio de la adversidad.
“A los jóvenes les digo que nunca pierdan la fe, que amen a su familia por encima de todo y que no se rindan, aunque la vida los golpee fuerte. A veces sentimos que Dios nos abandona, pero en medio del dolor también llegan las respuestas. Hoy mi historia es prueba de que el amor y la fe pueden abrir caminos donde ya no hay salida.”

Una joven que, en lugar de celebrar su victoria en solitario, decidió convertirla en una oportunidad de vida para su familia.
Muchos vecinos, conmovidos por su historia, comienza a reaccionar, mientras su caso expone la dura realidad de muchas familias hondureñas que enfrentan enfermedades sin los recursos necesarios, pero con una fe inquebrantable.
Si quieres ayudar a esta familia comunícate con nosotros al 94903312.

