TEGUCIGALPA, HONDURAS. — El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga enfrentó públicamente al gremio médico hondureño durante su homilía del domingo 18 de octubre, al cuestionar que las denominadas asambleas informativas se hayan prolongado durante más de 40 días mientras miles de pacientes dependen de los servicios públicos de salud.
El religioso fue directo al señalar que, a su juicio, estas reuniones dejaron de ser informativas para convertirse en una huelga que perjudica principalmente a los más pobres.
«Es tiempo de dejar esa mentira llamada asambleas informativas. Es una mentira», expresó el cardenal, quien sostuvo que informar a los trabajadores durante una jornada puede ser comprensible, pero mantener esa modalidad durante varias semanas constituye un engaño.
Rodríguez Maradiaga recordó que los médicos tienen derecho a reclamar sus salarios y que el Estado está obligado a pagarlos puntualmente. No obstante, advirtió que el ejercicio de los derechos laborales no puede desligarse de las responsabilidades que implica atender a personas enfermas.
«La única riqueza del pobre es la salud. Atentar contra la salud es un delito, un delito de falta de humanidad», manifestó durante su mensaje dominical.
El religioso fue todavía más severo al cuestionar la solidaridad gremial cuando esta termina afectando a terceros. «La solidaridad es un valor, pero la solidaridad con el mal es una complicidad», afirmó.
En otro momento de su intervención, pidió a los profesionales de la medicina examinar su conciencia y considerar las consecuencias de mantener suspendidos los servicios.
«Queridos profesionales, examinen su conciencia y no sean cómplices de inhumanidad, de anticristianismo», exhortó.
Las declaraciones ocurren mientras el Colegio Médico de Honduras mantiene medidas de presión relacionadas con salarios pendientes y otras reivindicaciones laborales. La falta de acuerdos con las autoridades sanitarias ha prolongado el conflicto y afectado la prestación de determinados servicios en hospitales públicos.

El cardenal insistió en que una huelga debe ser el último recurso, después de agotar las posibilidades de diálogo, y reconoció que la exigencia del pago de salarios constituye un reclamo legítimo.
Su mensaje concluyó con una petición directa a los médicos: «Si tienen fe, terminen este sufrimiento del pueblo por amor a Dios y a los pobres».

