Entre risas y dulces: alumnos de la Espíritu Santo llenan de ternura y amistad las calles de Olanchito

Sociales

Olanchito — Cada año, cuando el calendario marca el 14 de febrero, las aulas de la Escuela Bilingüe Espíritu Santo se quedan en silencio por unas horas. No porque falten estudiantes, sino porque han salido a las calles con una misión distinta a la académica: compartir.

Acompañados por sus maestros, cientos de alumnos desde nivel prebásico hasta secundaria recorren avenidas, visitan pequeños negocios y saludan a transeúntes para entregar dulces como símbolo de amistad.

La actividad, que se ha convertido en una tradición dentro del centro educativo, transforma por una mañana la rutina escolar en una experiencia de convivencia con la población.

Lejos de los pupitres y las pizarras, los niños y jóvenes caminan entre sonrisas tímidas y saludos espontáneos, ofreciendo pequeños obsequios a personas que, en muchos casos, no conocen.

El gesto, aunque sencillo, busca inculcar valores de empatía, compañerismo y solidaridad desde temprana edad.

Comerciantes, empleados y peatones reciben con sorpresa a los estudiantes que, organizados por niveles, hacen pausas frente a locales y oficinas para entregar un dulce acompañado de un saludo.

En ese intercambio breve, el bullicio cotidiano de la ciudad cede paso a un momento de cercanía que recuerda el sentido más elemental de la fecha.

La iniciativa, impulsada por el cuerpo docente, tiene como propósito reforzar el significado del Día del Amor y la Amistad más allá de lo simbólico, promoviendo acciones que fomenten el respeto y la convivencia social.

Para estos pequeños, basta un dulce para convertir una mañana común en una jornada de generosidad compartida.