Tegucigalpa, Honduras. – Honduras activará desde el próximo lunes una ofensiva de seguridad que el gobierno describe como la más ambiciosa en años: intervención simultánea en 40 municipios de alta peligrosidad, equipo tecnológico internacional ya en territorio nacional y un respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea que va más allá del discurso diplomático y tiene componentes concretos que comenzarán a hacerse visibles esta misma semana.
El ministro de Comunicación y Estrategia, José Argueta, oficializó este viernes el lanzamiento de la ofensiva, que involucra el despliegue de tecnología de punta, asistencia económica y un fuerte acompañamiento logístico internacional como resultado directo de la participación de Honduras en la cumbre de seguridad Escudo de las Américas, el foro de alto nivel convocado en Washington por el presidente estadounidense Donald Trump.
“El lunes estará llegando la noticia muy importante de cómo estamos fortaleciendo nuestras instituciones. Ya están llegando todas estas personas para compartir aquí. Y equipo, equipo que ustedes van a poder ver”, anticipó Argueta, sin revelar detalles específicos sobre la naturaleza del armamento o tecnología que se incorporará.
El apoyo estadounidense no es una promesa futura. Tiene al menos un antecedente concreto reciente. A través del Departamento de Estado, Washington entregó equipo especializado de comunicación satelital a las Fuerzas Especiales de la Fuerza Naval de Honduras, un apoyo que según el propio gobierno de EE.UU. fortalece la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas hondureñas para interceptar y desarticular redes de narcotráfico que operan en la región, contribuyendo a una mayor seguridad marítima de ambos países.
Pero la negociación va más lejos. El presidente Nasry Asfura mantuvo una reunión de trabajo con Joseph Humire, subsecretario de Guerra de Estados Unidos, para definir las bases de un plan bilateral que permita reprimir los delitos transnacionales que se cometen en territorio hondureño.
La Casa Blanca evalúa desplegar tropas del Pentágono en Honduras, cooperar con la inteligencia de la CIA y aportar logística de última generación para combatir a las bandas transnacionales que actúan en la región.
Honduras forma parte de la Coalición Anticárteles de las Américas, lanzada por Trump en marzo de 2026 como parte del Escudo de las Américas, una estrategia regional que ya logró que Ecuador firmara un acuerdo de operaciones militares conjuntas contra el narco y que busca replicar ese modelo en Centroamérica.
Uno de los ejes más significativos del nuevo esquema es la declaración de las maras y pandillas como organizaciones terroristas, un paso que según Argueta otorga mayor margen de acción y habilita marcos jurídicos y procedimientos más ágiles para capturar redes delictivas.
La categorización terrorista cambia el tratamiento penal, los protocolos de captura, las posibilidades de cooperación judicial internacional y los mecanismos de financiamiento de las operaciones de combate.
La medida se inscribe en una arquitectura institucional que el gobierno construyó aceleradamente esta semana: la creación de la Agencia Nacional contra el Crimen mediante el decreto 84-2026, el cierre de la Dipampco tras la masacre de Corinto y la activación de la nueva División Antiextorsión de la DPI liderada por el subcomisionado Jorge Daniel Molina y el oficial Cristian Nolasco como jefe de operaciones.
Argueta fue explícito sobre otro componente que el gobierno considera tan importante como el equipo tecnológico: la limpieza interna.
“Manzanas podridas no pueden afectar el resto del sistema y en eso es lo que estamos haciendo”, afirmó el ministro, en una referencia directa a los procesos de saneamiento institucional que la Secretaría de Seguridad impulsa tras los escándalos que derivaron en la suspensión de la cúpula de la Dipampco y las investigaciones sobre la emboscada de Corinto.
La ofensiva cuenta además con mecanismos de cooperación con países de Latinoamérica y con la Unión Europea para fortalecimiento institucional, recursos y acompañamiento técnico, según confirmó Argueta. El crimen organizado que Honduras enfrenta, recordó el funcionario, es transnacional: tiene tentáculos en México, Guatemala, El Salvador y más allá. Combatirlo con recursos exclusivamente nacionales, reconoció, ya no es una opción realista.

