La literatura hondureña alcanzó un nuevo hito internacional con la publicación en China de la edición bilingüe chino-español de Prisión Verde, la obra emblemática del escritor y periodista Ramón Amaya Amador. El anuncio marca un paso en la proyección global de la narrativa nacional.

La iniciativa lleva al público chino uno de los relatos más incisivos sobre la explotación bananera y la lucha obrera en Centroamérica, consolidando a Prisión Verde como un testimonio literario de alcance universal.
Para Honduras, la novela trasciende la ficción: es un documento de identidad nacional y la obra más leída en la historia del país, al retratar las precarias condiciones de vida en los campos bananeros del norte hondureño y el despertar de la conciencia de clase que desembocó en la histórica Huelga de 1954.
Concluida en 1943 y publicada oficialmente en 1950, la novela ha tenido una circulación global sostenida, con traducciones a más de 14 idiomas, entre ellos ruso, checo y alemán.
De forma notable, la primera traducción al chino se realizó en 1961, impulsada por la afinidad del entonces gobierno de Mao Zedong con el mensaje social y humanista del autor.
La nueva edición bilingüe actualiza ese puente cultural y amplía su alcance a nuevas generaciones de lectores.

Amaya Amador nació en Olanchito en 1916. Antes de consolidarse como autor, trabajó como peón bananero, experiencia que dotó a su escritura de una autoridad moral y narrativa singular para denunciar los abusos de las compañías transnacionales. Su militancia política y defensa de los desposeídos lo llevaron al exilio en varias ocasiones.
Entre sus obras más influyentes figuran Cipotes, Los brujos de Ilamatepeque y Constructores, pilares del realismo social en Honduras.
El escritor falleció en un accidente aéreo en Checoslovaquia en 1966. Sus restos fueron repatriados en 1977 y, con el tiempo, su producción literaria fue declarada Tesoro Cultural Nacional, en reconocimiento a una obra que dio voz a quienes históricamente fueron silenciados.

La publicación en China reafirma la vigencia y universalidad de los temas de Prisión Verde —dignidad humana, soberanía y resistencia— y convierte la historia de los “campeños” hondureños en un puente de entendimiento cultural.
Con esta edición, la novela deja de ser solo memoria del dolor para transformarse en diálogo global, demostrando que el llamado a la justicia de Ramón Amaya Amador sigue resonando con fuerza, más allá del tiempo y las fronteras.


