Sabá. La fuerza del río Monga, es temerosa, las corrientes que no logran desbordarse, se llevan a todo a su encuentro. Hay una amenaza constante en estos momentos de lluvias en las partes de Sabá y Lomitas del Este. Este cinturón del medio Aguán se ha vuelto uno de los más vulnerables en Honduras.

Muchas familias viven a orillas de este caudal, que divide a los municipios de Sabá en el departamento de Colón, con Olanchito en Yoro. Aquí todos comparten el mismo drama y temor, cuando el río crece. Sus corrientes se abren paso sin importar las barreras naturales o las creadas por la mano del hombre.
Las aguas desbordadas ponen a zozobra a los habitantes de las aldeas de Lomitas del Este y la 4 de Enero, cuando el río deja su cauce natural en la parte de arriba y se esparce entre estos dos poblados del municipio de Olanchito.
Al otro lado están los bajos del barrio El Chorro, así como las partes altas en la colonia Bella Vista, El Doral, Jardines del Valle y Golondrinas. Aquí el río va devorando el paredón en cada crecida, alcanzado las casas que han sido construidas.
La amenaza quedó desde que el río fue dinamitado en su parte alta, por una empresa que pretendió construir una hidroeléctrica. El proyecto nunca prosperó y tuvo que abandonarlo, dejando en completa vulnerabilidad a estas comunidades, que antes eran seguras por sus bordas naturales.
