Habían recorrido ese camino tantas veces que ya no contaban los kilómetros. La carretera serpenteante entre El Juncal y Olanchito era parte de su cotidianidad, casi una extensión de la vida misma. La motocicleta, fiel compañera de jornadas largas y regresos tranquilos, los había llevado siempre de ida y vuelta.

Ada Díaz y su hijo Víctor nunca imaginaron que ese trayecto, hecho una y otra vez, sería el último que compartirían juntos. El dia avanzaba como tantos otros cuando el destino les jugó una mala pasada.
En el tramo carretero Olanchito–Juncal, la rutina se rompió de golpe. Sujetos armados interceptaron a la madre y a su hijo y abrieron fuego sin mediar palabra. Allí, sobre la calle de tierra, quedó tendida la motocicleta; a un lado, el casco y algunas pertenencias, mudos testigos de una escena que aún estremece a quienes transitan por la zona.
Víctor Yovany Oseguera murió en el lugar, alcanzado por los disparos. Su vida se apagó en el mismo camino que tantas veces recorrió junto a su madre, entre conversaciones y silencios.

Ada Díaz, de 44 años, resultó gravemente herida y fue trasladada de emergencia al Hospital Aníbal Murillo Escobar, donde permanece bajo atención médica.
Autoridades aun no identifican a los hechores de un hecho tan lamentable que hoy tiene a una comunidad en suspenso.


