OLANCHITO, Yoro. — Bajo un sol intenso y en medio de una multitud que desbordó la calle principal, Olanchito celebró la 36ª edición del Carnaval del Jamo, una de las festividades más grandes del Valle del Aguán, que este año volvió a congregar a miles de hondureños en un recorrido que se extendió desde la rotonda hasta el Banco Atlántida, convertido en un lugar lleno de música, color y tradición.
Desde tempranas horas de la tarde, el desfile hípico abrió paso a la jornada festiva con decenas de jinetes recorriendo la vía principal, marcando el inicio de una celebración que, con el paso de las horas, sumó carrozas, comparsas y expresiones culturales que captaron la atención de familias enteras apostadas a ambos lados de la calle.
Entre los momentos más esperados destacó la aparición de la reina del carnaval, quien desfiló sobre una carroza adornada por el Club Rotario, saludando a los asistentes mientras a su alrededor predominaban los trajes brillantes, máscaras y elementos alusivos a la fiesta. Las jóvenes vestidas con atuendos dorados, cargadas de collares multicolores, sonrieron y bailaron reflejando el espíritu carnavalero.

La creatividad también se hizo presente la tradicional representación del “Jamo”, una figura icónica de la celebración que volvió a recorrer las calles como símbolo de identidad local.
A ello se sumó la presencia del “Mariscal”, Jorge Zelaya personaje que, acompañado de su bastón de mando, avanzó entre la multitud recibiendo el saludo de los asistentes, consolidando una tradición que cada año se fortalece.
El calor no fue impedimento. A lo largo de más de un kilómetro, la vía permaneció completamente abarrotada. Niños, jóvenes y adultos compartieron el espacio en un ambiente donde predominó la convivencia familiar, mientras vehículos modificados, motocicletas y carrozas con música en vivo se integraban al desfile, aportando alegría a la jornada.

Ya entrada la noche, el carnaval alcanzó su punto más alto. Más de una docena de agrupaciones musicales tomaron distintos escenarios distribuidos a lo largo de la calle, transformando el lugar en una extensa pista de baile.
Bandas en vivo, artistas locales y presentaciones de distintos géneros musicales mantuvieron el ambiente encendido hasta cerca de las 3:00 de la mañana, mientras los asistentes, sin importar el cansancio, continuaban celebrando en una de las noches más esperadas del año.
El Carnaval del Jamo cerró así su edición número 36, reafirmándose como un evento que trasciende lo festivo para convertirse en un punto de encuentro de miles y miles de Hondureños año con año.


