ESPARTA, Atlántida. — Una operación coordinada de la Policía Nacional ejecutada de manera simultánea en tres departamentos del país dejó como resultado siete presuntos integrantes de la estructura criminal conocida como “Los Canechos” capturados y un hombre muerto durante un enfrentamiento armado con agentes policiales, en un caso que las autoridades consideran un avance clave en la investigación de la masacre registrada en la comunidad de Rigores, Trujillo, Colón.
El operativo fue desarrollado bajo el Plan Operativo Fase II Rigores mediante allanamientos con orden judicial en Atlántida, Colón e Islas de la Bahía. De acuerdo con la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), las acciones tenían como objetivo ubicar y capturar a personas presuntamente involucradas en el asesinato múltiple que conmocionó al país el pasado 21 de mayo de 2026.
La distribución de las capturas refleja el alcance de la operación: un sospechoso fue detenido en el municipio de Utila, Islas de la Bahía; otro en el departamento de Colón; y cinco más en la aldea Matarras, municipio de Esparta, Atlántida, donde además se produjo un intercambio de disparos entre agentes y uno de los investigados.
Las autoridades identificaron al fallecido como Franklin Asael Bustillo Sevilla, de 27 años, quien, según la versión oficial, abrió fuego contra los equipos policiales cuando estos ingresaban a la propiedad allanada, provocando un enfrentamiento en el que perdió la vida.
Durante las diligencias, los investigadores decomisaron un importante arsenal compuesto por dos fusiles, dos escopetas, cuatro pistolas, cargadores para fusil y pistola, chalecos tácticos, indumentaria militar, seis teléfonos celulares y dos motocicletas, evidencias que serán incorporadas al proceso investigativo.





La Fuerza de Tarea de Delitos Violentos de la DPI sostiene que los detenidos formarían parte de la estructura criminal “Los Canechos”, organización señalada de participar en el ataque armado ocurrido en una finca de palma africana en la aldea Rigores, municipio de Trujillo, donde un grupo de hombres fuertemente armados asesinó a 20 personas en uno de los episodios de violencia más graves registrados este año en Honduras.
Además de ser investigados por su presunta participación en esa muerte múltiple, los capturados durante el operativo en Esparta enfrentarán acusaciones por los delitos de atentado, asociación para delinquir, tenencia ilegal de armas de uso prohibido y posesión de indumentaria militar y policial.
Las investigaciones apuntan a que la masacre de Rigores habría sido consecuencia de una disputa entre organizaciones criminales que mantienen presencia en la región del Caribe hondureño. Bajo esa hipótesis, los equipos de investigación continúan inspeccionando las viviendas intervenidas en busca de nuevas evidencias que permitan fortalecer los expedientes judiciales.
Los siete detenidos fueron trasladados bajo un fuerte dispositivo de seguridad hacia San Pedro Sula, donde serán puestos a disposición del Ministerio Público para el inicio del proceso penal correspondiente. Mientras tanto, el cuerpo del fallecido fue remitido a Medicina Forense para la práctica de la autopsia de ley.
La Secretaría de Seguridad también aclaró que, pese a versiones difundidas en redes sociales durante las primeras horas del operativo, la intervención no correspondía a una nueva masacre, sino a una acción policial dirigida contra presuntos responsables de la matanza de Rigores.

