TEGUCIGALPA, HONDURAS. — La crisis entre el gremio médico y las autoridades de Salud entra en su sexta semana con una consecuencia que ya se siente en hospitales y centros de salud de todo el país: miles de pacientes continúan enfrentando retrasos, reprogramaciones y limitaciones en las consultas, mientras los médicos mantienen las asambleas informativas iniciadas el pasado 7 de septiembre.
La situación, sin embargo, presenta una diferencia importante entre el sistema público de Salud y el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). Mientras en los establecimientos de la Secretaría de Salud las asambleas continúan este lunes 12 de octubre, en el Seguro Social se informó de un acuerdo con las autoridades de su Junta Directiva que permitirá mantener las atenciones a nivel nacional.
El Colegio Médico de Honduras convocó nuevamente a sus afiliados a una Asamblea Extraordinaria Informativa, programada de 7:00 de la mañana a 7:00 de la noche en los distintos centros de trabajo del país.
El gremio insiste en que la medida no constituye un paro y ha ordenado mantener cubiertos los servicios de emergencia y las áreas críticas. Sin embargo, seis semanas consecutivas de acciones gremiales han repercutido en la atención ordinaria de pacientes que dependen de hospitales públicos y centros de salud.
La Secretaría de Salud sostiene que más del 95 % de los médicos ya recibió su salario y que los casos pendientes se encuentran en proceso de regularización. El Colegio Médico, por su parte, mantiene que todavía existen incumplimientos relacionados con salarios atrasados, estabilidad laboral y contratación de personal.
La disputa va más allá del pago de salarios. El gremio médico ha presentado una lista de 15 exigencias que incluye el cese de despidos, reintegro de médicos separados de sus cargos, firma de contratos pendientes y cumplimiento de la base salarial en las instituciones donde laboran profesionales de la medicina.
También reclama el pago del reajuste salarial correspondiente al IPC y al bienal de 2026, mayores recursos para Salud Pública, aumento de la base salarial de los médicos residentes y cancelación de salarios atrasados en las diferentes modalidades de contratación.
Entre las demandas aparecen además el pago de bonificaciones a jubilados, reintegro de médicos que estuvieron bajo licencia de estudio, contratación de personal para cubrir vacaciones y nombramientos para médicos por contrato con mayor antigüedad.
Uno de los puntos más sensibles continúa siendo precisamente el pago de sueldos atrasados. Mientras Salud asegura haber cubierto a la gran mayoría de los profesionales, el gremio sostiene que persisten casos pendientes y advierte sobre nuevos despidos.
En medio de esta tensión, los derechohabientes del Seguro Social reciben una señal distinta. Tras conversaciones entre representantes médicos y autoridades de la institución, se alcanzó un entendimiento que permitirá que las atenciones médicas continúen en las unidades del IHSS.
La diferencia resulta especialmente relevante para los pacientes que durante semanas han seguido con preocupación la disputa, porque separa temporalmente el funcionamiento del Seguro Social de lo que ocurre en hospitales y centros de salud administrados directamente por la Secretaría de Salud.
Este lunes puede convertirse en otro punto decisivo del conflicto. El desarrollo de las asambleas y cualquier nuevo acercamiento entre el Colegio Médico y las autoridades determinarán si el país se encamina finalmente hacia una salida negociada o si la confrontación gremial continúa prolongándose.
Después de seis semanas, para los pacientes la discusión ya no gira únicamente alrededor de contratos, salarios y acuerdos administrativos. También gira alrededor de algo mucho más inmediato: cuándo podrán volver a encontrar con normalidad a un médico detrás de la puerta del consultorio.

