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UNA CÁMARA HIPERBÁRICA LLEGA A LA MOSQUITIA: EL EQUIPO QUE PUDO SALVAR CIENTOS DE VIDAS QUE HONDURAS PERDIÓ

La Fuerza Naval instala en Puerto Lempira el primer equipo multiplaza de este tipo en el departamento de Gracias a Dios, donde más de cuatro mil buzos miskitos han quedado lisiados y más de 400 han muerto por enfermedades de descompresión

PUERTO LEMPIRA, Gracias a Dios — Una cámara hiperbárica multiplaza llegó esta semana al Hospital de Puerto Lempira, en el departamento de Gracias a Dios, en lo que representa el avance médico más grande para las comunidades pesqueras de la Mosquitia hondureña en décadas.

El equipo, gestionado y trasladado con el apoyo de las Fuerzas Armadas de Honduras y la Fuerza Naval, estará disponible para atender emergencias de descompresión en una región donde esta enfermedad ha cobrado durante años un precio humano que el Estado tardó demasiado en reconocer y aún más en enfrentar.

Pescadores de las comunidades miskitas expresaron su agradecimiento a la institución castrense y al Gobierno de Honduras por el esfuerzo de gestión que permitió la llegada del equipo. Para muchas familias de la Mosquitia, la noticia no es solo un avance sanitario. Es el cierre tardío pero necesario de una herida histórica.

Una cámara hiperbárica es un dispositivo médico herméticamente sellado en el que el paciente respira oxígeno puro al cien por ciento bajo una presión atmosférica superior a la normal. Esta condición permite que el oxígeno se disuelva en mayor concentración en la sangre y los tejidos, lo que resulta esencial para tratar la enfermedad por descompresión: la condición que ocurre cuando un buzo asciende demasiado rápido desde las profundidades y el nitrógeno disuelto en su organismo forma burbujas que pueden bloquear vasos sanguíneos, dañar la médula espinal, provocar parálisis y, en los casos más graves, causar la muerte.

La cámara instalada en Puerto Lempira es del tipo multiplaza, lo que significa que puede atender a varios pacientes simultáneamente y está diseñada para responder a emergencias hospitalarias de mayor complejidad que los equipos monoplaza de uso clínico convencional.

En la Mosquitia, donde las temporadas de pesca concentran cientos de buzos activos en el mar Caribe, esa capacidad de respuesta puede representar la diferencia entre la vida y la muerte, o entre una recuperación completa y una discapacidad permanente.

Desde el 2022, se registraron 921 buzos lisiados en el departamento de Gracias a Dios. La problemática del buceo a pulmón en la región ha resultado, a lo largo de los años, en más de cuatro mil buzos con discapacidad, más de 400 personas fallecidas y otras desaparecidas en el mar.

La afección por descompresión, conocida también como “enfermedad del buzo”, provoca parálisis transitoria, en ocasiones lesiones permanentes e incluso la muerte, debido a la formación de burbujas por acumulación de nitrógeno en la sangre y tejidos. El síndrome es causado por bucear a profundidades mayores a los nueve metros, permanecer largos periodos de tiempo bajo el agua y retornar a la superficie con demasiada rapidez.

La principal fuente de subsistencia para el pueblo miskito es la pesca por buceo, la cual se realiza sin el equipo adecuado, lo que ha generado que un porcentaje de los buzos desarrolle padecimientos crónicos. Durante décadas, cuando un buzo miskito llegaba a la orilla con síntomas de descompresión, no existía en toda la Mosquitia un solo equipo capaz de tratarlo. Muchos morían en el camino hacia Tegucigalpa. Muchos más llegaban demasiado tarde.

La magnitud de esa tragedia llegó a los tribunales internacionales. La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado hondureño en un caso que involucraba a 42 personas de la comunidad miskita del departamento de Gracias a Dios, de las cuales 34 sufrieron el síndrome de descompresión y 12 fallecieron como consecuencia directa de sus accidentes de buceo.

Entre las reparaciones ordenadas por la Corte IDH al Estado hondureño figuraba, precisamente, garantizar condiciones de atención médica oportuna para los trabajadores de la pesca.

¿HABÍA ANTES UNA CÁMARA HIPERBÁRICA EN HONDURAS?

Sí, pero fuera del alcance de quienes más la necesitaban. El Hospital CIMA, centro privado ubicado en Tegucigalpa, cuenta con un área de cámaras hiperbáricas certificada por la Undersea and Hyperbaric Medical Society y la European Underwater and Baromedical Society, entre otros organismos internacionales. Se trata, sin embargo, de un servicio privado en la capital del país, a cientos de kilómetros de la Mosquitia y completamente inaccesible para un buzo miskito en crisis médica que necesita tratamiento en las primeras horas.

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