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Cossette López denuncia presión, boicot y parálisis en el CNE

La consejera denuncia presiones internas, boicot institucional y una narrativa de fraude en medio del juicio político. TEGUCIGALPA, HONDURAS. — La consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Cossette López Osorio, declaró este miércoles ante la Comisión Especial de Juicio Político que el órgano electoral operó bajo un entorno de presión, hostigamiento y decisiones que, según afirmó, derivaron en la paralización de procesos clave. En un testimonio extenso, sostuvo que, pese a no contar con recursos ni respaldo estructural, se mantuvo firme en sus decisiones basadas “en la verdad”. “No tenía medios, no tenía dinero, pero tenía algo más poderoso: la verdad”, expresó López durante su comparecencia, en la que describió un clima de temor tanto a nivel personal como institucional. La consejera relató que dentro del CNE existía vigilancia constante, incluyendo la presencia de militares que —según dijo— tomaban fotografías a personas y documentos sin autorización, además de inspecciones inesperadas. También denunció un trato desigual dentro del organismo. “Mientras había sonrisas con Ochoa, había hostilidad con nosotros”, afirmó. Según su testimonio, al menos 14 personas vinculadas a su entorno fueron sometidas a interrogatorios bajo condiciones que calificó como desproporcionadas, incluso con la participación de individuos encapuchados, en prácticas que comparó con investigaciones de crimen organizado. Uno de los puntos centrales de su intervención fue la acusación directa contra el consejero Marlon Ochoa, a quien señaló de impulsar acciones que, según su versión, provocaron la paralización del CNE. López afirmó que existió un “boicot” con el objetivo de sostener una narrativa dual: validar los resultados si eran favorables o denunciar fraude en caso contrario. “Eventualmente decidió gritar fraude a los cuatro vientos”, sostuvo. También denunció que Ochoa promovió acciones legales en su contra por supuesta traición a la patria, derivadas de decisiones tomadas en el pleno, así como intentos de imponer criterios sobre el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) sin permitir verificación técnica. “Querían un TREP a su medida”, dijo. La consejera aseguró que la falta de quórum —que atribuyó a ausencias deliberadas— provocó la paralización del cronograma electoral, afectando al menos 30 proyectos, entre ellos el censo electoral, la actualización geográfica y la implementación tecnológica. Indicó que incluso decisiones básicas de logística no lograban aprobarse. “Nos acusaban de atrasar después de haber provocado la parálisis”, afirmó. López también denunció presiones externas para modificar decisiones clave del proceso electoral, bajo el argumento de garantizar la realización de las elecciones. En ese contexto, cuestionó afirmaciones públicas sobre fallas en conectividad, transporte y biometría, asegurando que estos recursos estaban disponibles. “Nada de lo que dijeron se cumplió”, sostuvo. Durante su comparecencia, la consejera señaló presuntas irregularidades en la unidad de contrataciones del CNE, incluyendo retrasos de hasta 21 días y la supuesta ocultación de documentos. Asimismo, denunció inconsistencias en la acreditación de observadores electorales, incluyendo la entrega irregular de credenciales y la presencia de personas sin autorización en centros de votación. López describió un escenario de “suprema gravedad” en materia de seguridad, señalando que se vio obligada a resguardarse para evitar posibles acciones legales en su contra. Relató ataques con bombas molotov, agresiones a mujeres y dificultades para interponer denuncias ante el Ministerio Público. También indicó que otra consejera buscó protección en una embajada. En el plano interno, aseguró que hubo intentos de tomar decisiones sin consenso y limitar el acceso a información, generando constantes confrontaciones en el pleno. La consejera defendió la validez de la declaratoria electoral que firmó, afirmando que realizó verificaciones exhaustivas antes de hacerlo. “Aún así, seguía ganando por un margen de 10 a 12 mil votos. Esa es la realidad”, aseguró, al señalar que incluso aplicó cálculos conservadores para validar los resultados. “Jamás me hubiera atrevido a firmar una declaratoria si no hubiera ganado”, afirmó. Al concluir su testimonio, López reiteró que su actuación se ha mantenido dentro del marco de la ley, pese a las presiones. “Cuando se me presenta la oportunidad de elegir entre la ley y la ilegalidad, siempre elijo la ley”, declaró.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. — La consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Cossette López Osorio, declaró este miércoles ante la Comisión Especial de Juicio Político que el órgano electoral operó bajo un entorno de presión, hostigamiento y decisiones que, según afirmó, derivaron en la paralización de procesos clave.

En un testimonio extenso, sostuvo que, pese a no contar con recursos ni respaldo estructural, se mantuvo firme en sus decisiones basadas “en la verdad”.

No tenía medios, no tenía dinero, pero tenía algo más poderoso: la verdad”, expresó López durante su comparecencia, en la que describió un clima de temor tanto a nivel personal como institucional.

La consejera relató que dentro del CNE existía vigilancia constante, incluyendo la presencia de militares que —según dijo— tomaban fotografías a personas y documentos sin autorización, además de inspecciones inesperadas. También denunció un trato desigual dentro del organismo. “Mientras había sonrisas con Ochoa, había hostilidad con nosotros”, afirmó.

Según su testimonio, al menos 14 personas vinculadas a su entorno fueron sometidas a interrogatorios bajo condiciones que calificó como desproporcionadas, incluso con la participación de individuos encapuchados, en prácticas que comparó con investigaciones de crimen organizado.

Uno de los puntos centrales de su intervención fue la acusación directa contra el consejero Marlon Ochoa, a quien señaló de impulsar acciones que, según su versión, provocaron la paralización del CNE.

López afirmó que existió un “boicot” con el objetivo de sostener una narrativa dual: validar los resultados si eran favorables o denunciar fraude en caso contrario. “Eventualmente decidió gritar fraude a los cuatro vientos”, sostuvo.

También denunció que Ochoa promovió acciones legales en su contra por supuesta traición a la patria, derivadas de decisiones tomadas en el pleno, así como intentos de imponer criterios sobre el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) sin permitir verificación técnica. “Querían un TREP a su medida”, dijo.

La consejera aseguró que la falta de quórum —que atribuyó a ausencias deliberadas— provocó la paralización del cronograma electoral, afectando al menos 30 proyectos, entre ellos el censo electoral, la actualización geográfica y la implementación tecnológica.

Indicó que incluso decisiones básicas de logística no lograban aprobarse. “Nos acusaban de atrasar después de haber provocado la parálisis”, afirmó.

López también denunció presiones externas para modificar decisiones clave del proceso electoral, bajo el argumento de garantizar la realización de las elecciones.

En ese contexto, cuestionó afirmaciones públicas sobre fallas en conectividad, transporte y biometría, asegurando que estos recursos estaban disponibles. “Nada de lo que dijeron se cumplió”, sostuvo.

Durante su comparecencia, la consejera señaló presuntas irregularidades en la unidad de contrataciones del CNE, incluyendo retrasos de hasta 21 días y la supuesta ocultación de documentos.

Asimismo, denunció inconsistencias en la acreditación de observadores electorales, incluyendo la entrega irregular de credenciales y la presencia de personas sin autorización en centros de votación.

López describió un escenario de “suprema gravedad” en materia de seguridad, señalando que se vio obligada a resguardarse para evitar posibles acciones legales en su contra.

Relató ataques con bombas molotov, agresiones a mujeres y dificultades para interponer denuncias ante el Ministerio Público. También indicó que otra consejera buscó protección en una embajada.

En el plano interno, aseguró que hubo intentos de tomar decisiones sin consenso y limitar el acceso a información, generando constantes confrontaciones en el pleno.

La consejera defendió la validez de la declaratoria electoral que firmó, afirmando que realizó verificaciones exhaustivas antes de hacerlo.

“Aún así, seguía ganando por un margen de 10 a 12 mil votos. Esa es la realidad”, aseguró, al señalar que incluso aplicó cálculos conservadores para validar los resultados.

“Jamás me hubiera atrevido a firmar una declaratoria si no hubiera ganado”, afirmó.

Al concluir su testimonio, López reiteró que su actuación se ha mantenido dentro del marco de la ley, pese a las presiones.
“Cuando se me presenta la oportunidad de elegir entre la ley y la ilegalidad, siempre elijo la ley”, declaró.

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