CIUDAD DE MÉXICO — El rugido fue primero. Ochenta y tres mil almas dentro del Estadio Azteca —y cientos de millones más frente a pantallas en todo el planeta— convirtieron este jueves en el día en que el fútbol mundial llegó a su versión más ambiciosa, más colorida y más histórica.
La Copa del Mundo 2026, la primera en disputarse en tres naciones simultáneamente, arrancó con el pueblo mexicano lanzando sombreros al aire, con Shakira bailando en el centro de la cancha más legendaria del mundo, y con el nombre de Julián Quiñones grabado en los libros de historia.
Miles de aficionados lanzaron sombreros de cartón al aire, tiñendo las tribunas de verde, blanco y rojo, mientras se acercaba el inicio del Mundial 2026 en el Estadio Azteca de la Ciudad de México.
Fue mucho más que un partido de fútbol. Fue una declaración de identidad.
El Estadio Ciudad de México vivió su tercera inauguración mundialista tras las de 1970 y 1986— en una ceremonia que se extendió aproximadamente 90 minutos antes del arranque del certamen.

Salma Hayek dio la bienvenida oficial a las 48 selecciones participantes y destacó el regreso del Mundial al Azteca, así como la organización conjunta de México, Canadá y Estados Unidos. Luego, la voz del estadio declaró inaugurada oficialmente la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Gianni Infantino ingresó al campo junto a Hayek para colocar el trofeo en el centro del escenario, antes de que México y Sudáfrica salieran a entonar sus himnos, interpretados por Alejandro Fernández y Tyla.
El espectáculo musical estuvo dominado por una figura que ya conoce la liturgia de estos torneos. J Balvin y Ryan Castro fueron algunos de los encargados de abrir las puertas del show, mientras que el tenor italiano Andrea Bocelli interpretó el himno oficial del Mundial, titulado DNA, una mezcla de ópera y música electrónica.
Pero el momento estelar llegó cuando una figura con traje amarillo y blanco irrumpió en el escenario. Con Shakira como figura central, la ceremonia inició cerca de las 13:40 y finalizó a las 15:00 (hora de Argentina). La artista colombiana interpretó “Dai Dai”, la canción oficial del evento junto al nigeriano Burna Boy.
El tema, cuyo significado puede interpretarse como “vamos, vamos” o “dale, dale”, busca transmitir un mensaje de perseverancia, unidad y superación, valores que la FIFA pretende asociar a esta histórica edición del torneo. La colombiana, que ya marcó una generación entera con Waka Waka en el Mundial de Sudáfrica 2010, regresó a la fiesta más grande del balompié para confirmar que su vínculo con este torneo no es casualidad: es destino.

También participaron bailarines vestidos de dorado —con balones de oro en las manos— que bordeaban el escenario, que tenía un gran trofeo mundialista en el medio. El espectáculo se desarrolló sobre una lona que cubrió todo el terreno de juego. La ceremonia culminó con fuegos artificiales que llenaron el arco exterior del Azteca con los colores verde, blanco y rojo de la bandera mexicana.
La historia no descansó ni un instante en este 11 de junio. Con el partido inaugural del Mundial de 2026, el Estadio Azteca se convirtió en el único recinto que ha sido sede de tres inauguraciones de la Copa Mundial de la FIFA —1970, 1986 y 2026—, un récord sin precedentes en la historia del torneo.
Y la ironía del calendario no pasó inadvertida. La Selección Mexicana y su similar de Sudáfrica se convirtieron en los primeros equipos que se cruzan por segunda vez en una inauguración del Mundial. El 11 de junio de 2010, en el Estadio Soccer City de Johannesburgo, ambos equipos empataron 1-1, con goles de Lawrence Siphiwe Tshabalala y Rafael Márquez. Dieciséis años después, exactamente la misma fecha, exactamente los mismos rivales, pero ahora con México como anfitrión.
No toda la jornada transcurrió en celebración pura. Jóvenes y algunos familiares de personas desaparecidas que marchaban hacia el Estadio Ciudad de México chocaron con policías de la capital en las cercanías del inmueble. Los manifestantes llegaron por un puente frente al estadio y ahí los policías montaron un cerco de seguridad. La ciudad desplegó miles de agentes en los alrededores del estadio y en otros puntos de la capital.

Mientras se realizaba la inauguración, en distintos puntos del sur de Ciudad de México se registraban manifestaciones de distintos grupos sociales, en su mayoría de familiares de desaparecidos y maestros en huelga, aunque sin impedir la llegada de los aficionados. El fútbol, como siempre, convivió con la realidad de un país que celebra y exige al mismo tiempo.
Este es solo el comienzo. La ceremonia del Azteca fue la primera de las tres que tendrá esta edición: la de Canadá arrancó en el Estadio Toronto, y la de Estados Unidos en el SoFi Stadium de Los Ángeles. Un Mundial extendido en tres naciones, 48 selecciones y 104 partidos que culminarán el 19 de julio con la gran final.

