Tegucigalpa, Honduras. – El planeta acaba de entrar oficialmente en la década más caliente de su historia registrada. Y Honduras, que ya enfrenta sequías en el Alto Aguán con ganado muriendo por desnutrición, está en el corazón de la región que los científicos identifican como una de las más vulnerables al cambio que viene.
La Organización Meteorológica Mundial publicó esta semana una de las advertencias climáticas más contundentes de los últimos años: el planeta enfrentará una década de calor extremo con récords de temperatura prácticamente asegurados y riesgos climáticos más intensos y en aumento entre 2026 y 2035. El informe fue elaborado con datos de 13 centros científicos internacionales y más de 250 simulaciones climáticas.
Las proyecciones indican que la temperatura media mundial entre 2026 y 2030 se situará entre 1.3 y 1.9 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, consolidando una tendencia ascendente que preocupa a la comunidad científica internacional.
Existe además un 86% de probabilidades de que al menos uno de esos años supere el récord térmico alcanzado en 2024, considerado ya uno de los más cálidos desde que existen registros fiables, y un 91% de probabilidad de que al menos un año entre 2026 y 2030 supere temporalmente el umbral de 1.5 grados centígrados establecido por el Acuerdo de París.
El reporte también prevé condiciones más cálidas e inusualmente secas en la cuenca amazónica, lo que podría ser devastador tanto para los residentes como para el planeta. Unas condiciones más cálidas y secas aumentarían el riesgo de incendios forestales, amenazando con convertir a la Amazonía en una región que agrave el problema climático en lugar de mitigarlo.
“Estas predicciones no son una sentencia, sino una brújula. Nos muestran hacia dónde vamos si mantenemos el rumbo actual, pero también nos recuerdan que todavía podemos cambiar de dirección.” Organización Meteorológica Mundial, informe 2026-2035
Lo que significa para Centroamérica y Honduras
Un planeta más caliente debido a la quema de carbón, petróleo y gas implica más fenómenos extremos, incluyendo inundaciones, sequías y olas de calor. Para Honduras, esa abstracción científica ya tiene traducción concreta: la misma semana en que la OMM publica su alerta global, el país enfrenta simultáneamente una sequía que mata ganado en el Valle del Aguán y un sistema de lluvia que amenaza con inundaciones en otras regiones.

Esa contradicción climática, períodos de sequía extrema seguidos de lluvias intensas y concentradas, es precisamente el patrón que los modelos climáticos proyectan como la nueva normalidad para la región tropical centroamericana durante la próxima década.
Este viernes: lluvia en el 90% del territorio hondureño
En el plano inmediato, el Servicio Meteorológico Nacional prevé para este viernes precipitaciones en aproximadamente el 90% del territorio nacional, producto de la combinación de una onda tropical que ingresó al país desde ayer y un canal de baja presión que se extiende desde el Golfo de México hacia la región.
Ambos sistemas favorecen condiciones de inestabilidad atmosférica generalizadas que producirán lluvias de intensidad variable, con mayor concentración en la vertiente del Caribe, los departamentos del norte y las zonas montañosas del interior.
Las autoridades de COPECO recomiendan a la población mantenerse alejada de ríos y quebradas, evitar zonas propensas a deslizamientos durante las precipitaciones y atender los avisos que emita el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos durante las próximas horas.
La ironía de este viernes en Honduras resume con claridad lo que la OMM está advirtiendo al mundo: el mismo país en el que esta semana comenzó a morir ganado por falta de agua está hoy bajo alerta de lluvias. El clima ya no funciona como antes. Y la década que acaba de comenzar será la prueba más exigente que este país haya enfrentado en materia de adaptación climática.

