OLANCHITO, YORO. — Nahum Samuel Ramos Paniagua tenía apenas 20 años y una vida por delante. Un accidente de tránsito ocurrido en el sector de Bálsamo, San José, en la zona de Coyoles, terminó con su vida y volvió a poner sobre la mesa un peligro que los conductores denuncian desde hace años en las carreteras de Olanchito: la presencia de caballos y ganado que deambulan sin vigilancia y pueden aparecer inesperadamente frente a los vehículos.
De acuerdo con los primeros reportes, el joven se conducía en una motocicleta cuando sufrió el accidente en circunstancias que todavía no han sido esclarecidas. Una de las versiones preliminares señala que un caballo habría estado involucrado en el percance.
Se informó inicialmente que Nahum fue trasladado al Hospital Aníbal Murillo Escobar, donde habría fallecido poco después.
La noticia ha provocado mensajes de pesar y reclamos en redes sociales, donde ciudadanos cuestionan la falta de control sobre los animales que permanecen sueltos en las carreteras.
Los señalamientos apuntan a una situación que puede representar un riesgo incluso para quienes conducen a velocidades moderadas. La aparición repentina de un caballo o una vaca, particularmente durante la noche o la madrugada, puede dejar escaso margen de reacción al conductor de una motocicleta o un automóvil.
La legislación hondureña contempla obligaciones para los propietarios de animales que utilizan las vías públicas.
El artículo 39 de la Ley de Tránsito establece que quienes conduzcan ganado por carreteras deben hacerlo con las debidas precauciones, utilizar elementos de identificación y realizar estas actividades únicamente entre la salida y la puesta del sol. El incumplimiento de estas disposiciones puede generar una presunción de responsabilidad del propietario cuando ocurre un accidente.
La misma normativa establece que la responsabilidad por accidentes debe determinarse tomando en cuenta factores como negligencia, imprudencia e incumplimiento de las disposiciones legales.

