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EL REFUGIO DE VIDA SILVESTRE “LA DANTA” SIGUE ESPERANDO EN EL CONGRESO NACIONAL

La declaratoria del área protegida más importante de la Cordillera Nombre de Dios fue anunciada con fanfarria en 2024 con respaldo de la fundación de Leonardo DiCaprio hoy, en junio de 2026, el decreto legislativo que le daría existencia legal permanece sin aprobarse

OLANCHITO, Yoro — Lo que frena al Refugio de Vida Silvestre “La Danta” no es la falta de voluntad de las comunidades, ni la ausencia de recursos internacionales, ni siquiera el escepticismo científico sobre su valor ecológico.

Lo que tiene paralizada esta declaratoria, más de dos años después de su anuncio oficial, es la inercia del Poder Legislativo hondureño. El decreto que convertiría a las 24,227 hectáreas de bosque virgen enclavadas entre Olanchito y Jutiapa en un área protegida de carácter permanente y rango nacional sigue dormido esperando a que llegue al Congreso Nacional.

Mientras tanto, en las microcuencas Uchapa-Pimienta las mismas que abastecen de agua potable a más de 100,000 personas en los dos municipios los jaguares, los dantos y los pumas siguen moviéndose sin el escudo legal que únicamente un decreto legislativo puede otorgar.

El Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF) publicó en junio de 2024, mediante el Acuerdo 019-2024, el aviso oficial de la pretensión del Estado de declarar el Refugio de Vida Silvestre “La Danta”, con una extensión de 24,227.88 hectáreas ubicadas entre los municipios de Jutiapa, en el departamento de Atlántida, y Olanchito, en el departamento de Yoro. Ese aviso, publicado en La Gaceta, es el paso previo obligatorio que establece la ley antes de que el Congreso Nacional pueda emitir el decreto definitivo de declaratoria.

El problema es lo que viene después de ese aviso: nada. En diciembre de 2024, el propio ICF reconoció públicamente que aún se “avanza en los procesos legales” para la declaratoria, lo que en lenguaje institucional significa que el expediente no había sido elevado al hemiciclo para su votación. Seis meses después, en junio de 2026, ninguna fuente oficial ha confirmado que el decreto haya sido introducido, debatido ni aprobado en el pleno legislativo. El área protegida existe en el papel del ICF, pero no en la ley hondureña.

Un jaguar captado por cámaras trampa en las montañas de Uchapa-Pimienta, evidencia viva de la riqueza biológica que habita en el Refugio de Vida Silvestre “La Danta”, aún sin protección legal definitiva.

Los expertos en derecho ambiental señalan que este limbo es especialmente peligroso: sin decreto legislativo, el territorio carece de la protección jurídica plena que impide la titulación de tierras, la tala comercial o la instalación de infraestructura dentro de sus límites. Un acuerdo administrativo del ICF puede ser revertido por cualquier administración futura. Solo un decreto del Congreso lo blindaría de forma permanente.

El anuncio del refugio generó en 2024 un nivel de atención internacional inusual para una como Olanchito y Jutiapa. La fundación Re:Wild, vinculada al actor Leonardo DiCaprio, anunció su respaldo financiero al proceso de declaratoria, y la Fundación Panthera se sumó como organización técnica acompañante del proyecto. El representante de Panthera en Honduras, Franklin Castañeda, destacó en ese momento que el proceso “sin duda va a crear conciencia en el mundo” sobre la riqueza natural de la región.

El equipo de Re:Wild documentó en Olanchito la riqueza natural escondida en las microcuencas Uchapa-Pimienta, donde en los meses previos al anuncio se había registrado la presencia de jaguares, dantos y otras especies en peligro de extinción. La cobertura internacional que siguió al anuncio posicionó a Olanchito y Jutiapa en publicaciones globales de conservación. Sin embargo, el peso de esa atención mediática no fue suficiente para empujar el expediente dentro de las comisiones del Congreso Nacional.

El Refugio de Vida Silvestre “La Danta” abarca 24,227 hectáreas de bosques vírgenes en la Cordillera Nombre de Dios, constituyendo un santuario para especies amenazadas como el tapir de Baird el animal que da nombre al refugio, el jaguar, el puma y el ocelote, además de ser una fuente hídrica vital para más de 100,000 personas en los municipios de Olanchito y Jutiapa.

El objetivo central de la declaratoria, según el Acuerdo 019-2024 del ICF, es la conservación del recurso hídrico, los ecosistemas vegetales y su biodiversidad, incluyendo la preservación de recursos genéticos, la estabilidad de los suelos y la regulación hídrica. La zona alberga además ecosistemas de bosque nublado, bosque latifoliado y bosque de galería a lo largo de sus ríos y quebradas, hábitat de aves endémicas, mamíferos medianos y reptiles que no encuentran refugio en ningún otro punto del corredor Yoro-Atlántida.

Vista panorámica de los bosques vírgenes que integran “La Danta”, una reserva natural clave para la conservación del agua, la biodiversidad y el corredor biológico entre Yoro y Atlántida.

En cuanto a flora, la cordillera concentra especies de helechos arborescentes, bromelias, orquídeas nativas y palmas de montaña que forman parte de un ecosistema de alta fragilidad climática. La zona también funciona como corredor biológico entre el Parque Nacional Pico Bonito y las áreas boscosas del norte de Yoro, lo que la convierte en una pieza estructural del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAPH) incluso antes de ser declarada formalmente como tal.

El ICF señaló en documentos oficiales que el proceso incluye “mecanismos de consulta y diálogo inclusivo” con las comunidades, entre las que figuran miembros de la tribu Tolupán con presencia histórica en la zona. La obligación de consulta previa, libre e informada a pueblos indígenas bajo el Convenio 169 de la OIT, del que Honduras es signataria, añade una capa de procedimiento que el proceso legislativo debe respetar antes de la votación final. Esta consulta, de no haberse completado en forma adecuada, podría ser otra de las razones que mantienen el expediente sin avanzar.

Sin protección legal definitiva, el territorio de “La Danta” es vulnerable a lo mismo que ha devorado otros bosques hondureños: avance de la frontera agrícola, ocupaciones ilegales, tala selectiva y, en el peor escenario, concesiones mineras o hidroeléctricas que el Estado podría otorgar sobre un terreno que técnicamente no está declarado como área protegida de pleno derecho.

La paradoja es amarga: el mundo ya sabe que “La Danta” existe y merece protección. Leonardo DiCaprio lo sabe. La Fundación Panthera lo sabe. Las juntas de agua de Olanchito lo saben.

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