OLANCHITO, YORO.— El Programa Mundial de Alimentos (PMA), en coordinación con la Municipalidad de Olanchito, el Comité de Emergencia Municipal (CODEM) y organizaciones de asistencia humanitaria, realiza la tercera y última entrega del programa de apoyo alimentario dirigido a familias afectadas por las consecuencias del fenómeno de El Niño.
En esta jornada, aproximadamente 1000 familias recibirán el último desembolso previsto dentro de la iniciativa. El programa ha alcanzado en sus diferentes etapas a 1,000 familias de Olanchito, cada una de las cuales completa una ayuda equivalente a 450 dólares, distribuida en tres desembolsos.
La asistencia fue concebida como una respuesta humanitaria frente a los efectos que dejó la prolongada sequía, especialmente en hogares ubicados en sectores donde la escasez de lluvias afectó con mayor intensidad los medios de vida y la seguridad alimentaria.
Los beneficiarios pertenecen a comunidades del Valle Arriba, así como a barrios y colonias del casco urbano de Olanchito. La selección fue realizada mediante criterios de priorización establecidos por el PMA y el CODEM, tomando en consideración los sectores con mayor afectación derivada de la sequía.
El fenómeno de El Niño provocó meses de precipitaciones insuficientes en la región, afectando particularmente a familias que dependen de actividades agrícolas y de otros ingresos vulnerables a las condiciones climáticas.
La entrega busca proporcionar un respaldo económico para que los hogares puedan adquirir alimentos y atender necesidades esenciales, en lugar de entregar paquetes estandarizados, permitiendo que cada familia determine cuáles son sus necesidades más urgentes.
Con este tercer desembolso concluye el esquema de 450 dólares por hogar, completando una intervención que ha permitido llevar asistencia directa a 1,000 familias del municipio.
La última entrega llega mientras Olanchito y el Alto Aguán continúan enfrentando las consecuencias acumuladas de una temporada seca particularmente severa, una situación que ha puesto nuevamente sobre la mesa la vulnerabilidad de numerosas comunidades frente a períodos cada vez más prolongados de escasez de lluvias.

