El tráfico de Precursores Químicos para fabricar drogas sintéticas es una de las actividades ilícitas de mayor auge en la región.

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Con el propósito de reducir riesgos, atender la emergencia y estar preparados para afrontar la eventual crisis provocada por la elaboración, tráfico y consumo de drogas sintéticas en el país. Teniendo como ejemplo la crisis en México, Argentina y Colombia. Lo que comenzó como una crisis exclusivamente estadounidense se ha transformado en un fenómeno global con profundas repercusiones.

En la ciudad de Tegucigalpa, capital de Honduras, el Foro: “Alerta Precursores, los desafíos de la amenaza del fentanilo en Honduras”, reunió a representantes de organizaciones de sociedad civil, organismos internacionales, académicos, Fuerzas Armadas de Honduras, la Policía Nacional, medios de comunicación y funcionarios del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

El interés del Comité: Honduras Alerta, es llamar la atención y encender la alerta temprana entorno al tráfico de precursores químicos utilizados en la elaboración de drogas sintéticas, como el peligroso y letal fentanilo.

Con el propósito de reducir riesgos, atender la emergencia y estar preparados para afrontar la eventual crisis provocada por la elaboración, tráfico y consumo de drogas sintéticas en el país. Lo que comenzó como una crisis exclusivamente estadounidense se ha transformado en un fenómeno global con profundas repercusiones en países de Sur América y México.

Óscar Balderas, reconocido periodista mexicano, experto en crimen organizado y narco actividad manifestó que el tráfico de drogas sintéticas, es una de las actividades ilícitas de mayor auge en la región: “es un negocio de miles de millones de dólares. La pregunta no es si va a llegar a Honduras, la pregunta es si el país está preparado para enfrentar la crisis que esto provoca”.

Balderas resaltó la importancia de sumar esfuerzos y adoptar medidas urgentes para enfrentar la amenaza de manera efectiva, como la aprobación de instrumentos legales y regulatorios, implementación de tecnología para evitar sobornos, formación y capacitación de los profesionales en la primera línea de atención, adquisición de pruebas para identificar el fentanilo, la dotación de fármacos a los centros asistenciales para evitar muertes y las campañas de prevención.

La creciente demanda de fentanilo resulta muy atractiva para el crimen organizado, pero también tiene un impacto directo en el sistema sanitario del país. Así lo señaló Jissela Barahona Reinoso, médico especialista en Anestesiología, Reanimación y Dolor, del Hospital Escuela: “como anestesióloga y como profesional comprometida con la salud pública considero que el abordaje de los precursores del fentanilo no debe centrarse únicamente en la represión, si no en la prevención inteligente, la regulación equilibrada y la coordinación interinstitucional. Sin olvidar que el uso del fentanilo también es esencial en medicina”.

Por su parte la especialista en toxicología del Centro de Información Toxicológico de la UNAH, doctora Claudia Caballero, resaltó que “Honduras cuenta desde 2024 con un sistema de alerta temprana (SAT) para identificar las nuevas sustancias psicoactivas (NSP), drogas sintéticas ilícitas, y la amenaza de las sustancias relacionadas con el fentanilo, los opioides sintéticos no médicos, derivados anfetamínicos ilícitos, así como otras sustancias que están sujetas a fiscalización internacional”.

El problema es que ese sistema no está funcionando completamente. Aunque se conozcan todos los protocolos, al momento de tratar a los pacientes que llegan a los hospitales del país los médicos no tienen ni el tiempo y, en muchos casos, ni la voluntad de llenar los formularios, y por esta razón no hay datos estadísticos que permitan conocer el impacto de las drogas sintéticas en la población”.

Cuando hablamos de fentanilo, vienen a nuestra mente las imágenes de los zombis en las calles de Estados Unidos o la crisis en México provocada por la muerte de un líder del Cartel de Jalisco. Lo que nos recuerda que Honduras no está lejano de este triste escenario.

Al respecto, psicólogo clínico de Casa Alianza, Carlos Castro, dijo que el momento de actuar es ahora: “en Honduras hay protocolos para tratar adicciones a la marihuana, cocaína, tabaco, pero el fentanilo está pasando desapercibido. Creemos que nunca va a llegar al país y eso nos lleva a que no trabajemos en nuestras defensas que nos permitan prepararnos, porque va a llegar. Es momento de actuar para proteger a nuestros menores y jóvenes”.

El tráfico de precursores y las drogas sintéticas como el fentanilo representan una amenaza silenciosa que exige respuestas valientes, coordinadas y humanas, considerando que el fentanilo, es un opioide sintético entre 50 y 100 veces más potente que la morfina y ha comenzado a expandirse en América Latina.

Además, Oscar balderas manifestó que –según proyecciones de riesgo– Honduras tiene sólo mil días para prepararse para una crisis, ya no sólo de tráfico y almacenamiento sino de consumo de fentanilo.