Corinto, Omoa, Cortés. – La investigación por el asesinato de los cinco agentes de élite de la Dipampco dio su primer golpe concreto en Corinto, Omoa: dos hombres fueron capturados en esa zona fronteriza portando tres chalecos que pertenecían a los policías ejecutados días atrás en circunstancias que sacudieron al país.
Los equipos robados a los uniformados caídos, ahora en manos de presuntos integrantes de la misma estructura criminal, son la evidencia más directa que las autoridades han obtenido desde que comenzaron las operaciones de búsqueda en el sector.
Los dos detenidos enfrentaran cargos por portación ilegal de equipo militar y son investigados por su posible vinculación directa con la emboscada que el 21 de mayo dejó a los cinco uniformados secuestrados, desmembrados y quemados en zona montañosa de Omoa.
El hallazgo en Corinto se produce en paralelo con un incidente que las fuerzas armadas guatemaltecas reportaron en la aldea San José Las Lágrimas, en Esquipulas, Chiquimula, al otro lado de la frontera. Según el informe oficial del ejército de Guatemala, patrullas militares detectaron una caravana de nueve vehículos todo terreno tripulados por hombres fuertemente armados que ingresaron ilegalmente al territorio guatemalteco desde Honduras, utilizando un paso fronterizo no habilitado.
Al percatarse de la presencia de los soldados, el grupo abrió fuego. El intercambio de disparos dejó a un presunto atacante abatido y obligó al resto del convoy a retroceder hacia territorio hondureño. Ningún efectivo guatemalteco resultó herido.

El Ministerio de Defensa de Guatemala ordenó de inmediato un despliegue adicional de tropas y un incremento en los patrullajes terrestres y aéreos a lo largo de la franja fronteriza.
La secuencia de ambos episodios dibuja con claridad la ruta que tomó la estructura criminal tras el ataque contra los policías hondureños: huyeron hacia la frontera, cruzaron por puntos ciegos, intentaron consolidarse en territorio guatemalteco y encontraron resistencia armada que los devolvió al lado hondureño. Parte de ese mismo grupo, o elementos vinculados a él, seguían moviéndose en Corinto cuando fueron capturados con los chalecos de sus víctimas.
Las autoridades hondureñas habían emitido alerta a Guatemala desde los primeros días tras la masacre de Corinto, anticipando precisamente este tipo de movimiento transfronterizo.
La Secretaría de Seguridad no se ha pronunciado oficialmente sobre las capturas en Corinto al cierre de esta edición, pero fuentes policiales confirmaron que los dos detenidos estarían siendo procesados y que los chalecos recuperados serán parte del expediente que construye la Fiscalía contra los responsables del crimen que enlutó a la Policía Nacional el pasado 21 de mayo.

