CARACAS, Venezuela. — Larry Rojas tenía 49 años y estaba parado frente a un edificio derrumbado en Caracas cuando habló con los periodistas de la AFP. Su familia estaba adentro.
“No tenemos nada, ahorita no tenemos nada, ni siquiera fuerza, ni valor para meternos ahí”, dijo.
Era la madrugada del jueves cuando la presidenta interina Delcy Rodríguez confirmó las cifras que Venezuela temía escuchar: 164 fallecidos y 971 heridos como consecuencia de los dos terremotos que sacudieron el país, con 30 réplicas registradas desde los dos eventos principales.
El primer sismo de magnitud 7.2 ocurrió a las 6:04 de la tarde hora local, con epicentro a 21 kilómetros al oeste de Morón, en el norte del país, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Casi un minuto después, a unos kilómetros de distancia, se registró otro más fuerte de magnitud 7.5, el más potente que sacudió Venezuela desde 1900.
La secuencia fue inusual y devastadora. Cuando los edificios aún temblaban por el primer impacto, el segundo los sacudió de nuevo con mayor fuerza, impidiendo que quienes intentaban escapar lo lograran.

Antonio Bermúdez, residente de 45 años de La Guaira, vivió el momento desde el interior de su apartamento. “Me empecé a mover, busqué refugio bajo una columna. Temblaba más duro, temblaba más duro. Me agarré a la pared, me agarré a la pared y el edificio empezó a bajar”, relató a la AFP.
Carmen Guédez, de 69 años, estaba en la habitación de una hermana cuando comenzó el movimiento. “Fue subiendo de intensidad. Empecé a ver cómo las ventanas empezaron a moverse y luego se sacudió todo. Mi hermana, una vecina y yo nos quedamos rezando, abrazaditas ahí.”
Rodríguez ratificó que La Guaira, estado costero en el norte del país vecino a Caracas, es la zona más afectada, y fue declarada “zona de desastre natural por la cantidad de edificios que colapsaron”. En sus calles, la población salió a pedir ayuda y a intentar rescatar a quienes quedaron atrapados con sus propias manos, mientras esperaban la llegada de los equipos de emergencia.

Un equipo de la AFP en una zona cercana a Caracas observó decenas de edificios colapsados o gravemente dañados. No había luz y la gente estaba en las calles o buscaba a familiares entre los escombros. Cientos de personas amanecieron en las cercanías de edificios evacuados.
En el municipio caraqueño de Baruta, el alcalde Darwin González confirmó el fallecimiento de tres ciudadanos tras el derrumbe de dos estructuras en Las Minas. En Chacao, su colega Gustavo Duque describió la situación como “muy dura” mientras los equipos intentaban rescatar a residentes de dos edificios colapsados.
El aeropuerto internacional de Maiquetía, que sirve a la capital venezolana, cerró por graves daños en su infraestructura. Las aerolíneas que operan la ruta España-Caracas, incluyendo Iberia, Air Europa y Plus Ultra, cancelaron sus vuelos del jueves.
Los terremotos reactivaron la conversación sobre la falla de Boconó, una considerable fractura geológica de unos 500 kilómetros de longitud que atraviesa Venezuela y que los geólogos llevan décadas señalando como una de las amenazas sísmicas más serias del continente.

El USGS estimó que existe alrededor de un 40% de probabilidad de que los sismos hayan provocado entre 10,000 y 100,000 fallecidos, proyección calculada a partir de la intensidad del movimiento, la población expuesta y la vulnerabilidad de las edificaciones en la zona afectada. La cifra oficial de 164 muertos, reconocen los propios organismos de rescate, podría aumentar significativamente conforme avancen las excavaciones.
El líder opositor Edmundo González Urrutia señaló que los equipos de rescate, el sistema de salud y la infraestructura de comunicaciones llegaron a esta tragedia ya deteriorados. “Venezuela va a necesitar apoyo internacional. Y lo va a necesitar porque su propio Estado la ha abandonado”, escribió en redes sociales.
Expertos de la ONU instaron a Caracas a desbloquear de inmediato el acceso a redes sociales y medios de comunicación para facilitar las tareas de socorro.
La respuesta internacional fue inmediata. España tiene 54 efectivos de su Unidad Militar de Emergencias preparados para participar en las labores de rescate. Francia anunció el envío de 85 socorristas tras una conversación entre Emmanuel Macron y Delcy Rodríguez. Estados Unidos también anunció el despliegue de equipos de búsqueda y rescate.
La mayor parte de los países de América Latina, entre ellos Argentina, así como España, Alemania, Italia, China, India y la Unión Europea, manifestaron su solidaridad y ofrecieron ayuda humanitaria. México anunció el envío de personal especializado en rescate. La ONU movilizó un equipo de respuesta rápida y coordinó el despliegue de brigadas de búsqueda urbana de toda la comunidad internacional.
Desde su cuenta oficial en X, la familia de Nicolás Maduro —quien permanece encarcelado en Nueva York— publicó un llamado a la unión nacional. El presidente Donald Trump calificó la situación de devastadora y anunció que su gobierno actuaría con rapidez para apoyar al país.
El ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, instó a la población a permanecer fuera de los edificios ante el riesgo de que las réplicas continúen dañando las estructuras. Muchas personas pasaron la noche en sus vehículos o en las aceras.
Al amanecer del jueves, los equipos de rescate seguían trabajando entre los escombros de Caracas y La Guaira, escuchando en silencio, buscando señales de vida.

