SAN JOSÉ DEL POTRERO, Comayagua.— El pastor evangélico y cafetalero Óscar Núñez, originario de Yorito, Yoro, fue encontrado sin vida luego de haber permanecido varios días desaparecido tras un presunto secuestro, en un caso que ha conmocionado a comunidades del norte del país.
El cuerpo fue localizado en la aldea Agua Blanca, conocida como Ojo de Agua, donde autoridades se desplazaron para realizar el levantamiento cadavérico. De acuerdo con información preliminar, Núñez habría sido privado de su libertad el lunes 20 de abril cuando se dirigía a su trabajo en la zona montañosa de Mina Honda, en el municipio de Yorito.
Según relataron familiares, los captores exigían cinco millones de lempiras a cambio de su liberación. Durante los días de cautiverio, la familia, junto a miembros de su congregación y vecinos, organizaron actividades comunitarias —incluyendo caminatas y colectas— con el objetivo de reunir el dinero solicitado.
Como prueba de vida, los secuestradores enviaron un audio en el que el propio Núñez confirmaba que seguía con vida y pedía a sus seres queridos hacer lo posible por cumplir con la exigencia económica. Sin embargo, pese a los esfuerzos, el pago no se concretó en su totalidad.
Autoridades manejan como principal hipótesis la participación de una estructura criminal que opera en la zona, conocida como “El Diablo”, a la que señalan como responsable del secuestro y posterior asesinato. Familiares indicaron que se habría entregado una parte del dinero exigido, cercana al millón de lempiras, sin que esto evitara el desenlace fatal.
La Policía Nacional informó que ya se iniciaron las investigaciones correspondientes y que se han desplegado operativos para identificar y capturar a los responsables del crimen.
Núñez era descrito por sus allegados como un hombre trabajador, dedicado a su fe y a la producción cafetalera. Además, enfrentaba problemas de salud que requerían atención constante, lo que incrementó la angustia durante los días en que permaneció desaparecido.
El hecho ha generado profunda consternación en Yorito y zonas aledañas, donde la comunidad lamenta la pérdida y exige justicia ante un caso que evidencia la violencia y vulnerabilidad que persiste en sectores rurales del país.

