Una plantación de dos hectáreas con 11,000 arbustos de hoja de coca, la mayoría con 2.5 metros de altura listos para ser procesados, fue descubierta este fin de semana en la zona montañosa entre los municipios de Olanchito, en Yoro, y La Masica, en Atlántida.
Con ese hallazgo, la Cordillera Nombre de Dios volvió a confirmar lo que fuerzas de seguridad y analistas observan desde hace años: esta cadena montañosa que atraviesa el norte de Honduras se ha convertido en uno de los territorios más activos del cultivo ilícito de coca en Centroamérica.
No fue el primero. No sería el último.
El 21 de abril de 2024, en la zona protegida de la Cordillera Nombre de Dios, jurisdicción de La Masica, Atlántida, las Fuerzas Armadas localizaron y aseguraron una plantación de aproximadamente cuatro hectáreas con cerca de 6,000 arbustos de hoja de coca listos para su corte, con una altura promedio de 1.5 metros. En el mismo lugar se encontró una zona descombrada de aproximadamente 30 hectáreas, lista para ser sembrada con nuevas plantas.
Agentes de la ATIC, en coordinación con la sección antidrogas de la FESCCO, localizaron además infraestructuras clandestinas que funcionaban para el almacenaje de recipientes con precursores químicos para la elaboración de pasta base.
Menos de un año después, en febrero de 2025, las Fuerzas Armadas aseguraron dos plantaciones con un total de 6,500 arbustos en el departamento de Atlántida: 3,500 en el Parque Nacional Pico Bonito y 3,000 adicionales directamente en la Cordillera Nombre de Dios, en La Masica, en una extensión combinada de tres hectáreas.
El patrón se repite con una regularidad que alarma. Hasta principios de febrero de 2025, las Fuerzas Armadas habían asegurado siete plantaciones con más de 100,000 arbustos de hoja de coca en los departamentos de Atlántida, Colón, El Paraíso y Olancho.

Si hay un municipio que concentra una gran intensidad de hallazgos en esta franja, ese es Olanchito. Los registros investigativos revelan una cadena de operativos que se extiende sin interrupción desde 2023 hasta este fin de semana.
En agosto de 2023, una plantación fue encontrada en una zona boscosa de la comunidad de Calderas, sector cerro La Libertad, municipio de Olanchito, donde 144,000 plántulas sembradas en 16 manzanas de tierra fueron neutralizadas, junto a una estructura artesanal de procesamiento de drogas, ocho barriles, 34 recipientes con sustancias químicas, dos balanzas de 400 libras, fertilizantes y fungicidas.
Cuatro meses después, las Fuerzas Armadas aseguraron 80,000 arbustos de coca en 10 manzanas en la localidad montañosa de Las Brisas, en Olanchito. En el lugar había una pequeña choza de madera que servía como centro de producción de cocaína, y un vivero con al menos 3,500 plantas adicionales. No se reportó ninguna captura.
En septiembre de 2024, elementos del Ejército aseguraron una plantación de cuatro manzanas de coca con aproximadamente 20,000 plantas en la aldea Hicaca, Olanchito, junto a un vivero y una estructura artesanal utilizada como narcolaboratorio.
En junio de 2025, las Fuerzas Armadas incautaron 46,000 arbustos en dos plantaciones distintas en zonas montañosas de Olanchito: 40,000 en la aldea Calderas y 6,000 en el Cerro El Paraíso.

Ya en 2026, una nueva plantación de tres manzanas con 16,500 arbustos fue localizada en la aldea La Hicaca, donde además se encontró una estructura artesanal de concreto y madera destinada al procesamiento de hoja de coca. Días después, las Fuerzas Armadas erradicaron una plantación de dos manzanas con 11,000 arbustos en el sector montañoso del Cerro La Bramadora, aldea Los Chorros, también en Olanchito.
En junio de 2026, se localizaron dos plantaciones con 20,990 arbustos distribuidos en cinco manzanas de terreno en las montañas de Olanchito, sumándose a los más de 30 operativos registrados en el año, con más de 525,000 arbustos erradicados en departamentos como Colón, Atlántida, Yoro, Olancho, Santa Bárbara y El Paraíso.
La siembra no se ha quedado confinada al lado entre Olanchito y La Masica. En abril de 2026, una nueva plantación de 18,000 plantas de coca en seis manzanas fue localizada por la Policía Militar en una zona montañosa entre kos municipios de La Ceiba y Olanchito, en la aldea San Antonio del Norte. Las Fuerzas Armadas realizaron un reconocimiento exhaustivo del área en busca de posibles responsables, pero no había presencia de personas en la zona.
El municipio de El Porvenir tiene sus propios registros. En 2016 fue detectado un narcolaboratorio en El Porvenir, en La Ceiba, Atlántida, donde se procesaba pasta base. Casi una década después, en julio de 2025, la Policía Nacional ejecutó un allanamiento en El Porvenir con orden judicial que resultó en la detención de dos ciudadanos por posesión ilícita de drogas con fines de transporte, uno originario de Catacamas, Olancho, y otro de Gracias a Dios.
Uno de los elementos más reveladores y más perturbadores de toda esta cadena de operativos es lo que no sucede después de cada hallazgo: ningún detenido, ningún propietario identificado, ningún procesado.

Las autoridades reconocen que en raras ocasiones logran detener al dueño del terreno o a las personas encargadas del cuidado del cultivo. Según las fuerzas de seguridad, esto se debe a que los terrenos utilizados no tienen un propietario definido, ya que se encuentran en zonas protegidas.
A inicios de 2024, fue capturada una pareja vinculada a estas actividades en la zona oriental de Honduras, pero desde entonces no se han registrado más detenciones.
Las estructuras criminales han optado por cultivar hoja de coca en zonas montañosas y áreas protegidas, con el objetivo de dificultar su detección por parte de las fuerzas de seguridad.
Los parques nacionales y zonas de reserva se han convertido en el escudo jurídico perfecto: nadie puede registrar tierras dentro de un área protegida, y quien cuida las plantas simplemente desaparece cuando escucha el helicóptero.
Por años, las autoridades hondureñas evitaron responder directamente la pregunta: ¿se produce cocaína en Honduras? La evidencia acumulada en la Cordillera Nombre de Dios y en las montañas de Olanchito, La Ceiba y La Madica ha vuelto esa pregunta cada vez más difícil de eludir.

Claudia Caballero, especialista del Centro Nacional Toxicológico (Centox), afirmó que en Honduras se produce cocaína, juicio basado en la evidencia encontrada en operativos, principalmente en términos de infraestructura y sustancias químicas halladas por peritos forenses en los sitios intervenidos.
Reportes de inteligencia indican la presencia de colombianos y mexicanos entrenando a hondureños en la siembra de coca y marihuana.
Las investigaciones oficiales señalan que detrás de las plantaciones de la región estarían estructuras como el Cartel Montes Bobadilla, El Cartel del Norte, Los Piningos, Los Elvir, Los Aragón y Los Amador, así como operadores vinculados a capos extraditados como Los Rivera Maradiaga (Los Cachiros) y Wilter Blanco.
Desde el primer hallazgo en 2017, con 12,000 arbustos en Olancho, los cultivos ilícitos se han expandido sostenidamente. En 2022 se destruyeron 6.55 millones de plantas, un aumento del 1,231% respecto a las 531,836 de 2021. En 2023, la cifra alcanzó casi 7 millones, y en 2024 se reportaron más de 5 millones erradicadas.
Según datos de Defensa, 2024 fue el año con más plantaciones desmanteladas, con un total de 81, seguido de 2025 con 51. La Policía Nacional afirma que desde 2018 hasta 2025 han localizado y destruido más de 6.7 millones de arbustos de hoja de coca.
Sin embargo, la coca sigue brotando. Cada plantación destruida representa pérdidas económicas para las estructuras criminales, pero también confirma que la capacidad de reponer cultivos es una de las principales fortalezas de estas organizaciones.

La producción de cocaína en la región se concentra principalmente en La Masica, en Atlántida, con 22 plantaciones registradas, siendo el segundo municipio con más reportes de este tipo en Honduras. A ese municipio le siguen Olanchito, en Yoro, con alrededor de 20 plantaciones.
Un agente antinarcóticos hondureño con más de 20 años de experiencia lo sintetizó de manera inquietante: “Hoy tenemos aldeas donde el narco paga los salarios, repara caminos y hasta impone castigos. Honduras vive el libreto del escenario más oscuro”.
Hace doce años, la Organización de los Estados Americanos trazó cuatro posibles futuros para los países de América Latina frente al narcotráfico. El peor de ellos, denominado “Ruptura”, describía países con instituciones débiles, violencia desbordada y corrupción estatal. Doce años después, Honduras encaja con precisión en esa advertencia.
Según el balance de InSight Crime, el cultivo de coca se está expandiendo hacia zonas rurales como Colón, Olancho, Atlántida y Yoro. La Cordillera Nombre de Dios no es la excepción.
Las montañas que separan Olanchito de La Masica, que dividen Yoro de Atlántida, que alguna vez fueron barrera geográfica natural y refugio de biodiversidad, son hoy el territorio más codiciado por el narcotráfico en el litoral atlántico hondureño. Y en esas cumbres, la coca sigue creciendo en silencio.

