Olanchito, Yoro. – El Alto Aguán está enviando las primeras señales de alarma y los ganaderos de Olanchito las conocen demasiado bien. Ya han visto esto antes.
Juan José Molina, presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Olanchito, confirmó esta tarde que las primeras cabezas de ganado han comenzado a morir en haciendas del sector del Valle Arriba, víctimas de la combinación letal que ya protagonizó una crisis devastadora hace apenas tres años: desnutrición, falta de agua y potreros sin pasto por la ausencia prolongada de lluvias.
“Están muriendo por desnutrición, la falta de agua y alimento en los potreros”, dijo Molina, con la preocupación de quien no está describiendo una posibilidad sino una crisis que ya comenzó.
El dirigente gremial señaló que una parte del problema es la falta de previsión de algunos propietarios, que no apostaron por reservas de alimento ni adquirieron pacas de pasto antes de que la sequía se instalara.
Pero el trasfondo es más amplio: la zona del Alto Aguán enfrenta un déficit hídrico que los ganaderos vinculan a la amenaza del fenómeno de El Niño, cuya llegada en su variante más intensa ya preocupa a instituciones como COPECO a nivel nacional.

“Nos preocupa porque de no llover en el Valle Arriba, muchos propietarios de ganado van a sufrir como hace unos años, cuando murieron cientos de animales por la falta de agua y alimento.” Juan José Molina, presidente de Ganaderos y Agricultores de Olanchito
La referencia de Molina no es retórica. La última gran crisis de Olanchito ocurrió a mediados de 2023, cuando una sequía prolongada combinada con el fenómeno de El Niño provocó la muerte de más de 3 mil cabezas de ganado en el municipio, golpeando duramente la economía de decenas de familias que dependen de la actividad ganadera como su principal fuente de ingresos.
Las pérdidas de aquella temporada tardaron años en recuperarse, y hay productores que aún no lo han hecho del todo.
El hecho de que las primeras muertes se presenten en mayo, antes de que la temporada seca alcance su punto más crítico, enciende alertas sobre la magnitud que podría tener la crisis si las precipitaciones no se normalizan en las próximas semanas. La ventana de tiempo para actuar es estrecha: los ganaderos que aún no han asegurado reservas de alimento tienen pocos días antes de que la situación se vuelva inmanejable para sus hatos.
La advertencia de los ganaderos llega en el mismo momento en que COPECO anunció esta semana la perforación de pozos de emergencia en Olanchito ante la amenaza hídrica para el consumo humano, evidenciando que la sequía no golpea solo a la actividad ganadera y agricola sino a toda la estructura económica y social del municipio y sus zonas rurales.

Molina hizo un llamado a las autoridades municipales, departamentales y al gobierno central para activar mecanismos de respuesta antes de que las muertes se multipliquen, y exhortó a los ganaderos que aún tienen capacidad de hacerlo a buscar alimento y agua de emergencia para sus animales sin esperar a que la situación se desborde.

