Olanchito, Yoro. – Regresan cada temporada. Se adaptan. Ponen huevos que sobreviven en el suelo. Vuelan cientos de kilómetros cuando la densidad poblacional los obliga. Y cuando forman mangas, una sola puede contener millones de individuos capaces de arrasar en horas lo que un agricultor tardó meses en sembrar.
La langosta voladora centroamericana, Schistocerca piceifrons piceifrons, volvió a aparecer en las zonas altas de Olanchito, y esta vez las autoridades respondieron antes de que el daño se extendiera. Oficiales fitosanitarios del Departamento de Diagnóstico, Vigilancia y Campañas Fitosanitarias de SENASA, pertenecientes a las regionales de Olanchito y Tocoa, realizan operaciones conjuntas de control en las comunidades de San Patricio, La Icaca y La Culata, donde productores y propietarios de la zona reportaron la presencia de la plaga y permitieron identificar tres mangas activas.
El operativo utiliza drones y equipos terrestres en coordinación con las autoridades municipales y el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), con el objetivo de reducir las poblaciones detectadas y evitar que los enjambres se desplacen hacia otras zonas agrícolas del municipio o traspasem los límites hacia municipios aledaños.
La pregunta que los agricultores de Olanchito llevan meses haciéndose tiene una respuesta científica que no ofrece consuelo fácil: la langosta no es un insecto ordinario. Es un acrídido migratorio que, ante el incremento de la densidad poblacional, cambia radicalmente de comportamiento, pasando de una fase solitaria a una fase gregaria en la que altera incluso su color y forma corporal.

Esa capacidad de transformación biológica la hace extraordinariamente difícil de eliminar de forma permanente.
Bajo ciertas condiciones ambientales favorables, esta plaga se agrupa y migra en enormes cantidades conocidas como mangas, afectando vastas extensiones de tierras agrícolas y amenazando cultivos fundamentales como maíz, frijol y caña de azúcar, entre más de 400 especies de plantas que le sirven como alimento.
El ciclo que perpetúa la plaga en zonas como el Alto Aguán combina varios factores simultáneos que los fitosanitarios no pueden controlar de forma integral. Primero, la geografía: la langosta centroamericana tiene hábitos migratorios transfronterizos que la llevan a moverse entre Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y México, lo que significa que aunque se elimine una manga en Olanchito, nuevas poblaciones pueden llegar desde otros territorios donde el control no fue tan efectivo.
Segundo, el clima: las condiciones climáticas propicias, particularmente las lluvias intensas seguidas de períodos secos, favorecen la reproducción masiva de la plaga.
Tercero, la biología reproductiva: las hembras depositan sus huevos en el suelo en estructuras llamadas ootecas que pueden resistir condiciones adversas durante meses, eclosionando cuando el ambiente vuelve a ser favorable.

La clave de un manejo exitoso para evitar perjuicios socioeconómicos radica en la vigilancia e intervención temprana en los estados ninfales de la langosta, cuando aún no ha desarrollado alas y su movilidad es limitada, que es precisamente lo que SENASA está haciendo en este momento en Olanchito gracias al reporte temprano de los Agricultores locales.
El caso de Olanchito ilustra con precisión el modelo que los expertos consideran más eficaz contra esta plaga: la detección temprana. Fueron los propios productores de San Patricio, La Icaca y La Culata quienes alertaron a las autoridades fitosanitarias, permitiendo que los tres focos identificados sean intervenidos antes de que las mangas alcancen el tamaño y la movilidad que las convierten en incontrolables.
Si ya tuvo presencia en una zona, eso significa que los insectos han dejado huevos, y estos se van a multiplicar, entonces no hay que perder de vista el problema, como advirtió un productor en una crisis anterior, una observación que resume perfectamente por qué el control de esta plaga no termina cuando se dispersa la manga visible sino que exige vigilancia permanente sobre el suelo donde quedaron los huevos.
SENASA instó a los productores y propietarios de propiedades del municipio a mantenerse atentos y reportar cualquier avistamiento de nuevas poblaciones, subrayando que el involucramiento es tan determinante como el uso de drones y agroquímicos para contener una plaga que, mientras la ciencia no encuentre un método de erradicación definitiva.

