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La guacamaya roja regresa a La Ceiba después de 60 años: ocho ejemplares fueron liberados en la cuenca del río Cangrejal

Las aves nacieron en el Parque Macaw Mountain de Copán Ruinas y pasaron un mes de adaptación antes de volar libres por primera vez en una zona donde la especie no se registraba desde la década de 1960.

La Ceiba, Atlántida. – Sesenta años después de que la última guacamaya roja desapareciera de los cielos del Caribe hondureño, el ave nacional de Honduras volvió a volar sobre La Ceiba.
En un evento histórico para la conservación, se liberaron las primeras ocho guacamayas rojas en la cuenca del río Cangrejal, un área clave cercana a los parques nacionales Pico Bonito y Nombre de Dios, marcando el retorno de la especie a una región donde no se reportaban poblaciones silvestres desde la década de 1960.

Las guacamayas liberadas, jóvenes de entre uno y tres años, nacieron en el Parque de Aves Macaw Mountain en Copán Ruinas. No llegaron directamente del aviario al bosque. Antes de volar libres, las aves pasaron un mes de adaptación en espacios diseñados para su aclimatación, tiempo en que buscaron reconocer su entorno, fortalecer su comportamiento natural y reducir el riesgo de no sobrevivir al momento de la liberación.

“No podemos estar más satisfechos. Las guacamayas ya comenzaron a volar y, aunque se acercan entre sí, están explorando su nuevo hábitat”, señaló Noelia Volpe, coordinadora de PRO-ALAS.

La historia de estas ocho guacamayas comienza en Copán Ruinas, donde PRO-ALAS se dedica al rescate, la rehabilitación, la reproducción y la reintroducción de aves. Las candidatas para liberación son parte del programa de reproducción: aves que nacieron en el parque y que no tienen necesidad de estar encerradas en un aviario.

Decenas de personas observaron y fotografiaron el histórico vuelo de las primeras guacamayas rojas liberadas en La Ceiba, durante un evento que simboliza el retorno del ave nacional a los bosques atlánticos de Honduras.

El proceso de reproducción en cautiverio consiste en recolectar las nidadas, normalmente de tres huevos por pareja, introducirlos en incubadoras y, luego de eclosionar, seguir la crianza a mano. A los 90 días, cuando ya han emplumado, los pichones pasan a un aviario llamado “el kinder”, donde interactúan con otros ejemplares para aprender comportamientos gregarios, vocalización, tomar contacto con ramas, plantas y frutos en una transición gradual hacia la liberación.

Cada ave sale marcada con un anillo en la pata que permite identificar en qué nido se reprodujo, en qué año y quiénes son sus padres, un sistema de trazabilidad que permite a los investigadores monitorear la reintegración de cada individuo al ecosistema silvestre.

La cuenca del río Cangrejal es una zona muy rica en biodiversidad y existen registros de que la guacamaya roja vivió en esa zona. La especie desapareció precisamente por el tráfico ilegal de aves, por lo que el programa incluye un componente de educación ambiental para evitar que eso se repita.

Estas aves cumplen un rol ecológico fundamental: dispersan semillas, regeneran bosques y sostienen dinámicas naturales que impactan directamente en la biodiversidad. Sin ellas, el ecosistema pierde equilibrio y con ellas, la selva respira distinto.

El proyecto es impulsado por PRO-ALAS en alianza con la Cámara Nacional de Turismo de Honduras con sede en La Ceiba, el Instituto de Conservación Forestal y la Alcaldía Municipal de La Ceiba. Entre los aliados del sector privado se encuentran Standard Fruit Company, Honduras Chocolate Company, la Fuerza Naval de Honduras y otros socios comprometidos con una reintroducción responsable y sostenible de la especie.

Tres guacamayas rojas exploran por primera vez los bosques de la cuenca del río Cangrejal tras su liberación en La Ceiba, marcando el regreso de la especie al Caribe hondureño después de seis décadas de ausencia.

La Municipalidad de La Ceiba aportó un fondo de 125 mil lempiras para la liberación progresiva de los ejemplares. Aunque 125 mil lempiras pueden parecer una cifra modesta frente a otros proyectos públicos, en este caso el valor no está solo en el monto, sino en lo que representa: una ciudad que decide reconstruir su vínculo con la naturaleza.

La décimo tercera liberación de guacamayas rojas en Honduras está programada para el 28 de junio de 2026, en el marco del Día Nacional de la Guacamaya Roja, cuando se espera completar la segunda fase del proceso con los ejemplares restantes.

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