OLANCHITO, YORO.— Hay personas que pertenecen al lugar donde nacieron y otras que terminan perteneciendo al sitio donde decidieron construir su historia. Marel Medina Bardales fue de estos últimos.
Nació en Tela, Atlántida, el 12 de septiembre de 1946, hijo de Marel Medina Galo y Delfina Bardales Antúnez. Sin embargo, los caminos familiares terminarían uniéndolo profundamente con Olanchito, municipio al que adoptó como su terruño y que, con los años, también terminaría adoptándolo como uno de sus hijos distinguidos.
Sus padres desarrollaron actividades agrícolas, entre ellas el cultivo de naranjas, en la zona de Valle Abajo de Olanchito. Aquella relación familiar con la tierra fue echando raíces y Marel terminaría construyendo aquí una vida marcada no por una sola profesión, sino por muchas: economista, docente, comunicador, escritor, analista, promotor cultural y hombre de universidad.
Realizó sus estudios primarios en su ciudad natal y posteriormente cursó la educación secundaria en el Instituto La Salle de San Pedro Sula.
Pero su formación académica lo llevaría mucho más lejos.
Se trasladó a Boston, Massachusetts, Estados Unidos, donde realizó sus estudios universitarios y obtuvo el título de Licenciado en Economía.
Su inquietud intelectual no terminó con un diploma. Estudió idiomas extranjeros y llegó a dominar inglés, francés e italiano, herramientas que ampliaron todavía más su acceso a libros, publicaciones y acontecimientos internacionales.
Quienes lo conocieron recuerdan precisamente esa faceta: la de un hombre profundamente atraído por la lectura.
Marel Medina Bardales podía transitar en una conversación desde la economía hasta la política, desde la historia hasta los cambios tecnológicos y desde los acontecimientos internacionales hasta los problemas cotidianos de Olanchito.
Leer, investigar, analizar y posteriormente compartir lo aprendido se convirtió prácticamente en una disciplina de vida.
Buena parte de su legado quedó sembrado frente a un pizarrón.
Fue catedrático de inglés en la Escuela Minerva y en el Instituto Francisco J. Mejía. También impartió Inglés I, Inglés II e Inglés Técnico en el Centro Regional Universitario del Valle del Aguán, CURVA, además de ejercer la docencia en el José Trinidad Cabañas.
Pero su influencia educativa fue más allá de enseñar un idioma.
Para muchos estudiantes, Medina representaba aquella figura del profesor que obligaba a mirar más allá del contenido de una asignatura. Su permanente interés por la economía, la política, la historia, la cultura y los acontecimientos mundiales alimentaba una visión educativa sustentada en la lectura y la preparación permanente.
Esa pasión también quedó plasmada en libros.
En 1993 publicó “Hablemos de Honduras” y “La devaluación en Honduras”. Posteriormente desarrolló una colección de textos educativos: Estudios Sociales, Primer Curso del Ciclo en 1995; Estudios Sociales, Segundo Curso del Ciclo y Tercer Curso del Ciclo en 1996; y cursos de inglés para primero, segundo y tercer curso entre 1997 y 1998.
En 2014 dejó terminada otra obra, “La situación económica de Honduras”, que permaneció inédita.
La historia de Marel Medina Bardales también forma parte de la memoria de la comunicación en Olanchito.
En 1980 fue director de Radio Lux, una etapa desde la cual contribuyó a formar jóvenes interesados en la comunicación social.
En aquellos años también dirigió programas realizados con una radio holandesa, presentando espacios culturales y de entretenimiento como “Euro Parada”, dedicado a los éxitos musicales europeos y acompañado de breves segmentos informativos.
Décadas después trasladó su capacidad de análisis a la televisión.
Entre 1999 y 2001 condujo “Mesa Redonda”, transmitido por Canal 4 y Canal 32, un programa dedicado al análisis económico, político y social en el que participaron, entre otros, el ingeniero Neftalí Martínez, el ingeniero José Miguel Ángel Romero y el profesor Orlin Cruz Martínez.
Entre 2007 y 2009 fundó en Radio Católica La Voz de San Jorge el programa “Panorama Cultural”, acompañado por Fabio Bernardino Cárcamo, Edgardo Solís y su servidor (Osman Guardado) Primer Director y Fundador de la Radio Católica, resultaba corta una hora tener a aquellos tres intelectuales en toda su extensión hablando de historia, politica y todo tema que se les ocurriera, terminado el programa la tertulia finalizada en los pasillos de la radio.
Su vínculo entre comunicación y academia tuvo otro capítulo importante en 2007, cuando fundó y dirigió “Presencia Universitaria”, programa del CURVA transmitido los sábados por Canal 32, con la participación de la ingeniera Carolina Ventura de Puerto en la dirección general y del ingeniero Santiago Saybe Romero en la dirección técnica.
También integró el consejo editorial junto a Carolina Ventura de Puerto, Orlin Cruz Martínez, Jesús Santiago Saybe Romero y Leonel Castillo.
En 2004 había fundado la revista universitaria Boletín Informativo del CURVA. También fundó Editorial El Jamo y en 1998 participó en la producción y edición de la Revista Aguán, junto al doctor Omar Efraín González y la profesora Marta Gómez de González.
Durante años desarrolló además una extensa labor como columnista en medios escritos nacionales, particularmente Diario Tiempo y La Prensa.
Su voz era conocida fuera de las aulas y de los medios.
Durante numerosos acontecimientos sociales y culturales fue maestro de ceremonias, especialmente en actividades relacionadas con las fiestas patrias, el Día del Idioma Español, la Casa de la Cultura y el CURVA.
Su compromiso con las celebraciones cívicas lo llevó a presidir el comité de fiestas patrias de Olanchito —COSESIO— durante los períodos 1986-1987, 1987-1988 y 1995-1996.
Pero uno de los episodios culturales más significativos en los que participó ocurrió entre 1998 y 1999.
Medina Bardales formó parte del comité que impulsó el traslado desde Tegucigalpa hasta Olanchito de las cenizas del escritor Pedro Ramón Amaya Amador, una figura fundamental de las letras hondureñas y profundamente vinculada a la identidad cultural olanchitana.
Era una gestión coherente con su propia manera de entender la cultura: la memoria debía preservarse.
La historia de Marel Medina Bardales quedó particularmente entrelazada con el Centro Regional Universitario del Valle del Aguán.
En 1999 formó parte del comité PRO-CURVA.
Entre febrero y junio de ese mismo año fue seleccionado, junto a Catalina Peña Leiva, Francisco Oviedo, el doctor Omar González y Norma Zúñiga Torres, para elaborar el perfil de la región del Valle del Aguán, documento que permitió establecer el área de influencia del centro universitario.
También estuvo encargado de proyectos de vinculación Universidad-Sociedad del CURVA/UNAH y participó en la organización de jornadas agroindustriales y conferencias magistrales.
La universidad terminaría reconociendo aquella trayectoria de una manera especial.
En junio de 2003 fue fundada en el CURVA una biblioteca que lleva el nombre de “Lic. Marel Medina Bardales”.
No era únicamente colocar un nombre sobre una puerta.
Era reconocer a un hombre que había dedicado buena parte de su existencia a algo que ocurre precisamente dentro de las bibliotecas: leer para aprender y aprender para enseñar.
Detrás del economista, escritor y catedrático existió también una historia familiar.
Fue hijo de Marel Medina Galo y Delfina Bardales Antúnez y hermano de Marco Antonio Sosa, Francisco Bardales, Alfredo Martínez, Adalid Medina, Ruth Medina, Miguel Medina, Recaredo Medina y Marel Miguel Medina.
En primeras nupcias contrajo matrimonio con Nidia Benítez de Medina, con quien procreó cuatro hijos: Julissa Medina Benítez, Delfina Medina Benítez, Nidia Mariel Medina Benítez y Marel Medina Benítez.
Posteriormente contrajo matrimonio con la profesora Norma Barjum Soto de Medina, unión de la que nació su hijo Mirón Salvatore Medina Barjum.
En esa dimensión familiar transcurrieron también los últimos años del hombre acostumbrado durante décadas a las aulas, reuniones, micrófonos, periódicos y actividades culturales.
Marel Medina Bardales fue además uno de los fundadores del Club Rotario de Olanchito, junto a hombres y mujeres que impulsaron el movimiento rotario en la ciudad, entre ellos Jardel Quesada e Isabel Martínez de Quesada, Rafael Ramos Rivera y Ramona de Ramos, el profesor Adalberto Paz Arita, el Profesor Carlos Muñoz Ocampo y Mary Morales, el doctor Arnulfo Fúnez Saravia, Héctor Danilo Moya y Claribel de Moya, el doctor Saúl Ayala Ávila y Gilda Ramírez de Ayala, entre otros.
En 2010 ocurrió otro reconocimiento significativo.
El Foro Nacional de VIH/Sida, el Instituto de Investigación y Gestión Social y Cristianos Asociados para la Promoción y el Desarrollo Humano impulsaron la creación de la primera Universidad Popular en Honduras, cuya sede estaría en Olanchito.
La institución fue bautizada con el nombre de Licenciado Marel Medina Bardales, en reconocimiento a su extensa trayectoria dentro de la educación media y superior.
Después de jubilarse del sistema educativo, Marel Medina Bardales permaneció en su residencia junto a su esposa, la profesora Norma Barjum de Medina.
La jubilación, sin embargo, significó retirarse de las aulas, no del pensamiento.
Continuó escribiendo, leyendo y desarrollando sus análisis. Conservaba trabajos publicados y otros inéditos relacionados con la economía hondureña, la política y la historia.
Una enfermedad fue limitando progresivamente sus actividades durante sus últimos años.
Finalmente, el 29 de mayo de 2017, Marel Medina Bardales falleció.
Tenía 70 años.
Pero detrás quedaron décadas de trabajo intelectual difíciles de encerrar entre dos fechas.
Quedaron sus libros.
Quedaron sus columnas.
Quedaron programas de radio y televisión.
Quedaron proyectos universitarios.
Quedó una biblioteca llevando su nombre.
Y, sobre todo, quedaron sus alumnos.
A nueve años de su muerte, hablar de Marel Medina Bardales es volver sobre una época de Olanchito en la que la radio, los periódicos, las aulas universitarias, las actividades culturales y las largas conversaciones constituían grandes ventanas hacia el mundo.
Su historia demuestra también que ser hijo de una ciudad no siempre depende del sitio consignado en una partida de nacimiento.
Marel nació en Tela, pero eligió a Olanchito para enseñar, escribir, comunicar, servir y construir buena parte de su vida. Y Olanchito terminó correspondiéndole convirtiéndolo en uno de sus hijos distinguidos.
Hoy, www.elcomejamo.com rescata su nombre y reconoce la trayectoria del Lic. Marel Medina Bardales, un hombre que hizo del conocimiento una vocación y de la educación una herencia.
Porque algunas personas dejan propiedades, cargos o fotografías.
Los maestros dejan algo más difícil de medir: una parte de lo que saben viviendo para siempre en quienes tuvieron la oportunidad de escucharlos.
Ese, quizá, sea el verdadero legado de Marel Medina Bardales.

