OLANCHITO, Yoro.— Un incendio forestal de gran magnitud mantiene en alerta a las autoridades y comunidades del municipio de Olanchito, donde al menos 42 brigadistas luchan contra las llamas en una zona montañosa de difícil acceso que pone en riesgo un bosque clave para el abastecimiento de agua local.
El siniestro se registra en el sector de Chorreras, entre esa comunidad y la quebrada El Puente, y, según reportes preliminares, fue provocado la noche del sábado por acción humana. Las llamas avanzan sobre un área boscosa donde nace un afluente que abastece a comunidades como El Carril, Coyoles Aldea y la propia Chorreras.
El terreno escarpado, sumado a las altas temperaturas, ha complicado las labores de control. A pesar de ello, los equipos lograron ingresar a la zona afectada y establecer líneas de contención para evitar que el fuego se expanda hacia sectores más densos del bosque.
El operativo está integrado por 16 brigadistas del Instituto de Conservación Forestal (ICF), 14 de la Municipalidad de Olanchito y 12 voluntarios de la comunidad de Chorreras, quienes se han sumado a las labores de emergencia.
Samuel Núñez, jefe de la Unidad Municipal Ambiental (UMA), informó que el personal cuenta con equipo de protección adecuado y herramientas tecnológicas para el monitoreo del incendio. “Estamos utilizando un dron para evaluar el avance del fuego y tomar decisiones más precisas en el terreno”, explicó.

Los brigadistas se movilizan con el apoyo de vehículos asignados por la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO), la municipalidad y el ICF, en una operación coordinada que busca evitar daños mayores en una zona considerada estratégica por su valor ambiental y su función hídrica.
La emergencia ocurre en una fecha simbólica: este mismo día se conmemora el Día del Brigadista Forestal en Honduras. La Alcaldía había organizado una actividad de reconocimiento para estos equipos, pero la celebración fue cancelada ante la prioridad de atender el incendio.
Autoridades reiteraron el llamado a la población a evitar quemas agrícolas y denunciar cualquier acción que pueda provocar incendios, advirtiendo que este tipo de siniestros no solo destruyen ecosistemas, sino que también ponen en riesgo recursos vitales como el agua para las comunidades.


