Rasuwa, Nepal — Una violenta crecida repentina arrasó este miércoles por la mañana comunidades enteras a lo largo del río Bhotekoshi, en la frontera entre Nepal y China, dejando un saldo de muertos que las autoridades continúan actualizando hora tras hora y que, según las cifras más recientes, podría superar el centenar de víctimas.
La inundación irrumpió desde el Tíbet hacia territorio nepalí alrededor de las 9:00 de la mañana, hora local, arrasando los distritos de Rasuwa y Nuwakot. Horas después, la Policía de la provincia de Bagmati había elevado el número de fallecidos, aunque los reportes difieren según la fuente y el momento de la actualización: mientras algunos medios internacionales citan cifras cercanas a los 95 muertos confirmados por la policía nepalí, Al Jazeera reportó que las autoridades ya habían recuperado 157 cuerpos, con un total de al menos 160 víctimas fatales entre Nepal y la región tibetana de Gyirong.
La cifra de desaparecidos ronda los 384 viajeros, entre ellos 291 extranjeros y 93 nepalíes, según un listado preliminar elaborado por la Junta de Turismo de Nepal con base en registros de diez agencias de viaje. Entre los extranjeros no localizados figuran 105 ciudadanos indios, además de decenas de turistas de Estados Unidos, Reino Unido y Malasia. Las autoridades pidieron cautela y evitar conclusiones apresuradas mientras continúa el proceso de verificación.
Expertos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de Montaña (ICIMOD), con sede en Katmandú, atribuyen el origen del desastre a una avalancha de hielo y roca ocurrida del lado nepalí, que habría bloqueado momentáneamente el cauce del río antes de liberar una crecida súbita aguas abajo. El investigador Saswata Sanyal explicó que se trata de “peligros en cascada” típicos de una región donde miles de glaciares se derriten y desestabilizan por el aumento de las temperaturas.
Es la segunda vez en catorce meses que el río Lhende Khola, afluente del Bhotekoshi, se desborda de forma similar, un patrón que climatólogos vinculan directamente al calentamiento acelerado del Himalaya.
Decenas de edificios de varios pisos, camiones y furgonetas quedaron sepultados bajo grandes cantidades de lodo en el distrito de Nuwakot, uno de los más golpeados. Puentes, carreteras y al menos un proyecto hidroeléctrico binacional resultaron dañados, mientras las autoridades advirtieron a los residentes de varios distritos —incluidos Dhading, Gorkha y Chitwan— que se mantengan alejados de las riberas de los ríos Bhotekoshi, Trishuli y Narayani.
El Ejército de Nepal desplegó helicópteros y equipos de respuesta a desastres en la zona. Del lado chino, medios estatales reportaron al menos tres muertos en el condado de Gyirong, en el Tíbet, y advirtieron sobre un número considerable de víctimas adicionales.

La emergencia representa la primera gran crisis para el primer ministro Balen Shah, de 36 años, un exrapero que asumió el cargo hace apenas cinco meses tras el movimiento liderado por la Generación Z que derribó al sistema político tradicional del país por acusaciones de corrupción y nepotismo.
La Unión Europea anunció que está lista para movilizar ayuda humanitaria y activó el sistema satelital Copernicus para apoyar el mapeo de las zonas afectadas. Corea del Sur, por su parte, informó que enviará el jueves un equipo conjunto de respuesta para atender a sus ciudadanos que trabajaban en la construcción de una planta hidroeléctrica en la zona.
Las labores de búsqueda continúan mientras se espera que la cifra de víctimas siga en aumento en las próximas horas.


