TEGUCIGALPA, 23 de junio de 2026 — Selim Funes estaba esperando que diera la hora de entrada cuando escuchó el estruendo.
“Estábamos ahí esperando la hora de entrada de la empresa cuando escuchamos el tremendo estruendo”, relató el joven trabajador tras ser rescatado por el Cuerpo de Bomberos. Segundos después, toneladas de tierra habían sepultado parte del complejo de bodegas donde laboraba, en la colonia Loarque, sobre el Anillo Periférico de Tegucigalpa.
El material desprendido cayó directamente sobre una empresa identificada como Ingelmec, ocasionando daños estructurales de gran magnitud y generando un incendio que alertó de inmediato a empleados y residentes del sector. Lo que siguió fue una jornada de más de doce horas de operaciones de rescate simultáneas con la extinción de un fuego que amenazó con extenderse y sepultar la esperanza de encontrar sobrevivientes.
Al cierre de esta edición, los equipos de rescate habían localizado el cuerpo sin vida de Claudia Suyapa Garay, de 46 años, quien se desempeñaba como aseadora en las bodegas afectadas. Las autoridades informaron que aún permanecen desaparecidos Karen Dinora Girón, de 41 años, y Félix Núñez Flores, quienes se encontraban en la zona al momento del incidente.
El rescate: 30 personas salvas, tres sin encontrar
La magnitud del operativo desbordó los primeros estimados. Al menos 30 personas fueron rescatadas de las bodegas que estaban siendo consumidas por las llamas. Entre los evacuados se encontraba una señora de la tercera edad, quien laboraba en el área al momento del colapso.
El rescate fue realizado por la parte posterior; los bomberos utilizaron una escalera para descender a las personas una por una hacia una zona segura. Funes contó que el grupo permaneció cerca de una hora aislado antes de que los socorristas iniciaran la evacuación, durante la cual percibían un fuerte olor proveniente de sustancias químicas almacenadas en el lugar.

Otro sobreviviente, el conductor de cisterna Allan Alexis Martínez Silva, escapó por segundos. “Fueron segundos, yo apenas estaba bajando de la cisterna cuando escuché el estruendo”, recordó el hombre, quien aseguró que la zona ya presentaba señales de riesgo visible. “Tal vez ya se advertía algún peligro porque ese cerro es bien alto”, comentó. Su unidad quedó enterrada entre rocas y tierra.
El lugar permaneció acordonado mientras decenas de rescatistas del Cuerpo de Bomberos, Fuerzas Armadas, Policía Nacional y personal técnico trabajaron entre montañas de tierra, rocas, estructuras colapsadas y humo que aún emanaba de algunas áreas afectadas.
Uno de los detalles más perturbadores surgió de los propios trabajadores del lugar. Días antes del derrumbe, algunos empleados detectaron una enorme fisura en la estructura del cerro; uno de ellos incluso fotografió la grieta, advirtiendo el peligro inminente del deslave.
Las primeras investigaciones técnicas apuntan en la misma dirección. Las investigaciones apuntan a que filtraciones de agua habrían provocado grietas en el terreno, debilitando progresivamente la estructura del cerro hasta ocasionar la caída. “Hemos detectado grietas que se fueron alimentando con filtraciones de agua en este cerro y paredón, lo que finalmente provocó la caída de tierra”, explicaron miembros de los cuerpos de socorro.
Las autoridades indicaron que el talud afectado tendría una altura aproximada de 30 metros.
Expertos del Colegio de Ingenieros de Honduras fueron más directos en su diagnóstico. Un especialista atribuyó el derrumbe al mal manejo del talud, calificándolo como un error técnico. Los especialistas señalaron que deben revisarse los estudios de suelo, la estabilidad del terreno y los permisos otorgados para las construcciones ubicadas en la zona afectada, y advirtieron que esta tragedia debe servir como una advertencia sobre la importancia de realizar análisis geotécnicos antes de ejecutar proyectos en terrenos con características complejas.

Un geólogo fue enfático: tras el colapso registrado ya no es viable ejecutar acciones inmediatas para estabilizar el alud, por lo que recomendó el desalojo de las bodegas cercanas como medida preventiva. “Escuchen a los técnicos”, reiteró de manera general, señalando que muchas tragedias pueden prevenirse cuando se respetan las recomendaciones profesionales durante las etapas de diseño y construcción.
El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, compareció desde el lugar de los hechos y confirmó el hallazgo del primer cuerpo. “Estamos en un momento muy difícil porque ya se encontró el primer cuerpo. La familia está bastante consternada y faltan dos personas más. Esa es la prioridad en este momento”, expresó el edil. Zelaya ordenó además la suspensión de actividades laborales en las empresas aledañas durante 72 horas, ante la persistencia del riesgo en el terreno.
La Alcaldía Municipal del Distrito Central ordenó también una revisión exhaustiva de todos los cortes de talud existentes en la capital, con el objetivo de verificar que estas intervenciones cumplan con las normas técnicas de seguridad. El experto en gestión de riesgos de la AMDC, Julio Quiñónez, advirtió que el incidente pudo haber tenido consecuencias más graves si hubiera ocurrido después de las 8:00 de la mañana, cuando la afluencia de personas es mayor.

